Sobre homofobia, orgullo y dignidad

“Nos indigna cuando alguien pretende curarnos”

Carta cruzada con José Ignacio González Faus, publicada por la revista El Ciervo en su número 771, septiembre-octubre de 2018

Querido José Ignacio, acepto gustoso responder a tus preguntas siendo consciente de que no puedo ni quiero asumir la representación de todo un colectivo ni tampoco ostento la categoría de experto en la materia. De hecho, los homosexuales somos diversos en cuanto a nuestros planteamientos y nuestra particular manera de vivir la sexualidad. No existen una ortodoxia o una dogmática homosexuales ni tampoco iglesia homosexual que pretenda establecer una común doctrina de obligada aceptación o cumplimiento.

Por desgracia son muchas las religiones que, al condenar la homosexualidad, han causado daños irreparables a muchos homosexuales. Sin ir más lejos, pienso en mi propia experiencia adolescente en la que la realidad de mi deseo se hallaba en contradicción directa con las creencias transmitidas por mis padres y la escuela. Podrás sin duda decirme que también la Iglesia católica acoge, mal que bien, diversas opiniones al respecto de la homosexualidad, y tienes razón, me refiero a la doctrina oficial de la Iglesia católica que durante siglos ha condenado la homosexualidad y que hoy, sin abandonar el antiguo prejuicio, parece abrirse a nuevos enfoques. Ello explica sin duda el por qué cuando desde la Iglesia surgen voces comprensivas, a muchos se nos antojen insuficientes. Y nos indigna cuando alguien pretende “curarnos”. No somos enfermos, en todo caso somos víctimas de instituciones y sociedades enfermas. La Iglesia al imponer sus creencias a sus miembros y, más aún, a sus ministros, les ha causado infinito daño y, quizá, pretendiendo encubrir o negar la sexualidad de muchos de sus sacerdotes, ha causado daños a otros, niños y adolescentes víctimas de abusos silenciados. Tampoco desconozco que la intolerancia de otras religiones con respecto a la homosexualidad nos retrotrae a la Edad Media, en que también la Iglesia Católica prescribía la tortura y muerte de los sodomitas.

Aunque entiendo tu disquisición según la cual lo mejor es enemigo de lo bueno, estoy seguro de que coincidirás conmigo en el carácter irrenunciable de la igual dignidad de las personas y la radical igualdad que debe presidir las relaciones sociales entre ellas. De todo ello se desprende la reivindicación de las personas homosexuales con respecto a su libre sexualidad que solo debe limitarse en cuanto pueda afectar la libertad de otro. Por ello, se me hace difícil renunciar a ese “máximo”, que para mí es un “mínimo”, reconociendo en cualquier caso que el avance producido en algunas sociedades como la nuestra nos permite ser optimistas y redoblar nuestros esfuerzos solidarios con las personas homosexuales que viven en otros entornos.

Coincido radicalmente contigo en que las reivindicaciones de libertad e igualdad no deben circunscribirse a aspectos concretos como es la sexualidad, sino que por su carácter universal deben proyectarse sobre todas las circunstancias de la vida y nos deben situar sin duda alguna al lado de los oprimidos, de los que sufren persecución, pobreza, desarraigo, desigualdad o cualquier circunstancia que limite sus oportunidades en la vida. Personalmente, he encontrado en el socialismo un proyecto político emancipador que integra en una acción global liberadora reivindicaciones concretas de carácter sectorial. Coincido con Norberto Bobbio, que señaló certeramente que la igualdad es la estrella polar de la izquierda.

Finalmente, y entendiendo el impacto chocante de determinadas formas de reivindicación, me atrevo a defender todas y cada una de ellas. Aunque sean los disfraces más extremos y las imágenes más chocantes las que monopolizan los reportajes sobre el orgullo gay, que nadie se engañe: hay tantas maneras de vivir la homosexualidad como homosexuales existen. Por extremas que nos parezcan algunas expresiones, todas son formas de reivindicar una naturaleza y unos derechos que nos han sido negados durante siglos.

About Miquel Iceta

Sóc primer secretari del PSC, president del grup socialista al Parlament de Catalunya i candidat a la Presidència de la Generalitat

Posted on dissabte 1 Setembre 2018, in General. Bookmark the permalink. Deixa un comentari.

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