Notícies i articles

Us recordo que gairebé cada dia recomano articles a través de Twitter i de la meva pàgina a Facebook. Aquí hi trobareu les meves intervencions més recents, i aquí accediu al meu Arxiu. Ho trobareu tot plegat al meu web personal miqueliceta.cat Aquest Diari continua al blog del meu web.

La España de todos, Tribuna Ciudadana de Oviedo, 13.09.2019

LA ESPAÑA DE TODOS

Oviedo, 13 de septiembre de 2019

 Quiero agradecer a Tribuna Ciudadana la amable invitación a compartir con todas y todos ustedes algunas reflexiones, bajo el titulo “La España de todos”.

No es casual que el documento principal que integra la Declaración de Granada, adoptada por el PSOE en 2013, lleve el subtítulo de “La España de todos”. Con ello queríamos subrayar nuestro compromiso de mejorar un proyecto compartido que asegurase la convivencia de un país tan diverso como lo es España.

Creo que todos los demócratas compartimos ese objetivo aunque, lógicamente, las ideas para conseguirlo sean variadas.

La preocupación sobre cómo vertebrar mejor la convivencia entre diversos es antigua en España. Podríamos recuperar la correspondencia entre Joan Maragall y Unamuno, o las reflexiones de Menéndez Pelayo, Ortega y Gasset, Azaña, Rafael Campalans -socialista catalán que precisamente escribió un libro titulado “Hacia la España de todos”- Anselmo Carretero y tantos otros.

Muchos hemos ido llegando a la conclusión que es en el federalismo donde se encuentran las mejores aportaciones para construir entre todos una respuesta a ese reto. Y pretendo hoy explicar mis razones para defender una solución de tipo federal.

Buena parte de mi intervención de hoy integra mi libro “La tercera vía, puentes para el acuerdo”, prologado por Ángel Gabilondo y publicado por Los Libros de la Catarata.

Creo que uno de los méritos del libro es que a pesar de haber cumplido ya dos años –y dos años en la política catalana es una eternidad- el texto mantiene plena vigencia. Y es que, en efecto, la solución pasa por el diálogo, la negociación y el pacto.

Mi libro aboga por una solución federal para España. Y me reafirmo en ello. El federalismo es un ideal de libertad y convivencia, especialmente adecuado en sociedades complejas y en Estados que integran comunidades con fuertes sentimientos de identidad. El federalismo es autogobierno y gobierno compartido.

Como definía en un artículo publicado en El País hace unos años: “El federalismo es unión y libertad, una filosofía política de fraternidad que se propone evitar el enfrentamiento entre sentimientos nacionales de distinto signo, la estéril discusión sobre soberanías originarias y una confrontación identitaria excluyente, para poder alcanzar un acuerdo político-institucional que haga posible el respeto y la lealtad recíprocas.

El federalismo es una guía de soluciones prácticas a los problemas planteados por estructuras políticas complejas, especialmente las integradas por diversas realidades nacionales, y un conjunto de mecanismos para poner en práctica el principio de subsidiariedad.”

Comparto el ideal federal y defiendo una propuesta federal para España por cuatro razones fundamentales.

  1. Porque es coherente con los valores de libertad, igualdad, fraternidad y solidaridad que tantos y tantas compartimos.
  2. Porque se ajusta como un guante al mundo de interdependencias crecientes y de soberanías compartidas en el que vivimos.
  3. Porque evita el choque de identidades y la división de la sociedad en función de los sentimientos de pertenencia de los ciudadanos.
  4. Porque se basa en el diálogo, la negociación y el pacto, así como en la lealtad institucional.

El federalismo se ajusta bien a la diversidad. Y España es bien diversa. Es fácil demostrarlo.

  • El 40% de la población española vive en Comunidades Autónomas con lengua cooficial distinta del castellano (Cataluña, Comunidad Valenciana, Galicia, Euskadi, Baleares). Y este porcentaje sobrepasa el 45% si tenemos en cuenta al asturiano, el eonaviego y a las variedades del catalán habladas en Aragón.
  • El 22% de la población española está protegida por una policía diferente al Cuerpo Nacional de Policía.
  • El 10% de la población vive en Comunidades Autónomas con sistemas fiscales diferenciados (Euskadi, Navarra y Canarias).

 En un Estado moderno, el federalismo es el mejor instrumento que se ha inventado hasta la fecha para que los diversos territorios con identidades, culturas y necesidades diferentes puedan convivir armónicamente y para que la coexistencia de varios niveles de administración pueda asegurar de un modo eficaz y cooperativo el mejor servicio a la ciudadanía. Queremos ciudadanos libres, iguales en derechos y unidos en la diversidad.

Siempre me gusta recordar la obra de un insigne socialista segoviano, Anselmo Carretero, que escribió en su libro “La personalidad de Castilla en el conjunto de pueblos hispánicos”: “Sólido cimiento de esa nueva España, profundamente española y universal a la vez, ha de ser la firme unión de todos sus pueblos. Unión, decimos, mejor que unidad. Porque de lo que se trata es de unir y articular, no de fundir o machacar en un gris monótono lo que es un conjunto de rico colorido. Unión de unidades (como dice Irujo). No la empequeñecida España Una, que no es España (por lo menos no sería una España consecuente con su natural condición y desarrollo histórico), sino las Españas unidas, la Comunidad o Unión Ibérica, que sí será una patria cabalmente española: de todos sus hombres y de todos sus pueblos (sin excluir a Portugal). Porque España, la nación española, nación de naciones o comunidad de pueblos, es el resultado de un largo difícil y doloroso proceso histórico en el que han participado todos ellos. Todos”.

Decía también Carretero: “Se trata, pues, de encontrar una fórmula política, una constitución del estado español que armonice la unión con la variedad nacional; que no solo respete, sino que proteja con la unión de todos la personalidad de cada cual. Eso es precisamente el federalismo”.

Siempre he pensado que el escudo de España es la expresión gráfica de la unión en la diversidad que el federalismo pretende articular y proteger.

El propio Felipe González nos recordaba el pasado domingo en El País la conveniencia de “federalizar la Constitución”.

Antes de desgranar una propuesta federal para España, para el conjunto de España, para toda España, parece lógico que me refiera a la situación política catalana y sus perspectivas.

Hoy tenemos una sociedad catalana dividida casi por mitades. Unos dos millones de catalanes dieron su apoyo a partidos que defienden la separación de Catalunya del resto de España en las últimas elecciones al Parlament. De poco sirven las polémicas sobre la asistencia a la manifestación de ayer. Aunque no sean mayoría, y esto es importante subrayarlo, son muchos los catalanes y catalanas que piensan que lo mejor es separarse del resto de España. Y ese es un dato muy relevante. Basta con ver los resultados de las recientes elecciones generales, europeas y municipales en Catalunya.

Hemos de construir un futuro para todos, superando la división creada por el movimiento independentista, recuperando el tiempo y las energías perdidas en un proceso que no ha traído nada bueno para Catalunya. Se trata de unir a los catalanes en torno a objetivos ampliamente compartidos como puede ser el fortalecimiento del autogobierno, la mejora de la financiación, el mejor reconocimiento de la diversidad en España, el impulso del progreso económico, la justicia social y la sostenibilidad. El federalismo da respuestas a todas estas cuestiones.

 Los y las socialistas de Catalunya con motivo de la celebración el pasado miércoles de nuestra Diada nacional reafirmamos nuestro compromiso catalanista de siempre. Un catalanismo que nos ha llevado en todas las circunstancias históricas a luchar por la recuperación y la defensa de las instituciones y los símbolos de nuestro país, que nos representan a todos y a todas, ante quienes las han negado, ante quienes las han intentado reducir o ante quienes han pretendido superarlas poniéndolas al borde del precipicio, como hicieron los independentistas a finales del año 2017.

Defendemos que la Diada, la bandera de Catalunya y la Generalitat, precisamente porque pueden asumir la amplia pluralidad social y política de Cataluña, no deben excluir a nadie, ni nadie debe excluirse de ellas.

Por eso hemos denunciado los intentos de secuestrar lo que debe ser patrimonio de todos para ponerlo al servicio de un determinado proyecto político. Y no me refiero al legítimo ejercicio del derecho de manifestación, sino al enfoque partidista y sectario de actos institucionales que debieran ser de todos y para todos.

No queremos que nadie se apropie de la Diada, secuestrada por unos e ignorada por otros. Por ese motivo y como siempre el PSC hizo un llamamiento a la participación en la Diada y a recuperar celebraciones institucionales y unitarias compatibles con la libre manifestación de cualquier partido o asociación ciudadana.

Los y las socialistas catalanes hemos llamado a abrir una nueva etapa política con las siguientes características:

Reconciliación, a partir de la voluntad de entender y respetar las razones de todos, y de rehacer los pactos políticos rotos que han vertebrado la unidad civil y han evitado hasta ahora la fragmentación comunitaria entorno al papel de las instituciones, la lengua, la cultura y el sistema educativo.

Buen gobierno: impulsando una Generalitat útil capaz de dar soluciones para garantizar la unidad civil, el progreso y la cohesión social.

Retorno a la buena política que busca soluciones y no atizar la división ni la crispación.

Y, sobre todo, volver a tener un horizonte de estabilidad, concordia y progreso.

Pero recuperar el consenso alrededor de objetivos ampliamente compartidos no será fácil porque hoy tenemos una sociedad profundamente dividida, una economía debilitada, unas instituciones bajo sospecha, problemas sociales desatendidos, una pesada losa en forma de procedimientos judiciales abiertos y dirigentes políticos independentistas que dicen que lo volverán hacer, apostando por la confrontación.

Para comprender mejor la situación actual conviene recordar cómo hemos llegado hasta el punto en el que una parte muy importante de los catalanes, cansados de una relación entre Cataluña y España que consideran dañina e imposible de modificar, han abrazado la causa de la independencia.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

Como causas principales se han citado muchas. Recuerdo cuatro para no cansarles.

  • La Sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto en 2010, que alteró una ley que llevaba vigente cuatro años sin causar ningún tipo de problemas. Una ley aprobada por mayoría absoluta del Congreso y del Senado, y aprobada en referéndum de los ciudadanos y ciudadanas de Cataluña. Una ley surgida de una ardua negociación en el Congreso de los Diputados a partir de una propuesta que recogió el apoyo de más de 2/3 de los diputados y diputadas del Parlament de Catalunya. Hay que decir que la indignación causada por la Sentencia no impidió que Artur Mas alcanzase relevantes acuerdos con el PP en el período 2011-2012.
  • El impacto de la crisis económica de 2008, que agravó la sensación de maltrato económico de Cataluña y que, como en otros muchos lugares, alimentó populismo, insolidaridad y repliegue identitario particularmente entre las clases medias.
  • La evolución del nacionalismo conservador que, tras haber protagonizado políticas de austeridad aliado con el PP, y afectado por el caso Pujol, el caso Palau y la corrupción del 3%, decide abrazar la causa independentista para afrontar las futuras elecciones en las mejores condiciones posibles.
  • La política recentralizadora del PP, insensible a todas las demandas catalanas.

Y también debemos recordar uno de los episodios más lamentables de nuestra joven democracia. Los días 6 y 7 de septiembre de 2017 se consumó el denominado choque de trenes:

Se vulneró el Reglamento del Parlament, se pisotearon los derechos de la oposición, se desoyeron las advertencias de los letrados de la Cámara y del Consejo de Garantías Estatutarias de Cataluña, se vulneraron el Estatuto de Autonomía y la Constitución, se convocó un referéndum ilegal para el 1 de octubre, y se aprobó un bodrio de ley denominada “de transitoriedad jurídica y fundacional de la república”.

El 1 de octubre se produjo un acto de votación ilegal que, a instancias de la justicia, las fuerzas del orden intentan evitar de forma contundente y, en algunos casos, con contraproducente violencia sobre quienes pretendían participar en un acto de votación sin efecto legal alguno.

El 10 de octubre, Carles Puigdemont declaró de una forma muy peculiar la independencia y ocho segundos después, sí, han oído bien, ocho segundos después,suspendió dicha declaración, ante el asombro de propios y extraños.

El 27 de octubre, el Parlament de Catalunya proclamó la independencia y una hora después el Senado autorizó al gobierno de España a aplicar el artículo 155 de la Constitución. Se procedió a cesar al presidente de la Generalitat y a su gobierno, y se convocaron elecciones al Parlament para el 21 de diciembre.

Permítanme un breve paréntesis. La aplicación del artículo 155 sirvió, entre otras cosas, para demostrar el sentido de Estado del PSOE en la oposición, y preservó tanto el Estado de derecho, la Constitución y el Estatut como la propia existencia de las instituciones catalanas. El sentido de Estado del PP en la oposición sobre la cuestión catalana sigue sin aparecer. Y el sentido de Estado de otros, nacidos del conflicto y beneficiados por la crispación también brilla por su ausencia. Cierro paréntesis.

Así pues, a finales de 2017, los independentistas, buscando la independencia, nos hicieron perder la autonomía, y dividieron por mitades a la sociedad catalana.

Miembros del gobierno de la Generalitat salieron de España mientras otrosfueron encarcelados a la espera de juicio.Cabe recordar que los presidentes de la Assemblea Nacional Catalana y Omnium Cultural habían sido ya encarcelados el 16 de octubre a causa de la concentración convocada frente al Departamento de Economía en protesta por una actuación judicial que se desarrollaba en su interior.

En las elecciones del 21 de diciembre de 2017, el independentismo vuelve a obtener una mayoría parlamentaria pero sigue sin obtener una mayoría ciudadana.

El independentismo obtiene una victoria basada en tres promesas imposibles de cumplir: el retorno de Puigdemont como president, la libertad de los presos y la proclamación de la república catalana.

Después de muchas vicisitudes, se acaba produciendo la investidura de Quim Torra como presidente de la Generalitat y la formación de un gobierno integrado por Junts per Catalunya y ERC mientras la CUP dice pasar a la oposición. Que el gobierno de la Generalitat pierda votaciones a mansalva y haya sido incapaz de aprobar unos presupuestos muestra hasta qué punto esta legislatura ha resultado fallida.

El president Torra afirma desde el primer momento que ejerce sus funciones en una suerte de delegación de Carles Puigdemont. No quiere ser lo que es, lo único que puede y debe ser, presidente de una Comunidad Autónoma, y defiende volver a la confrontación.

En la actualidad, el único factor de cohesión de la mayoría independentista es el encarcelamiento y la huida de sus dirigentes, y el rechazo del juicio y de la sentencia que conoceremos próximamente.

Sirva este breve repaso para recordar la difícil de la situación política en la que debemos trabajar y lo engañoso que resulta especular con soluciones mágicas e inmediatas.

Debemos pasar de una profunda división a la construcción de un amplio acuerdo. Y eso no se consigue de la noche a la mañana. Debemos primero convencer a todos de que no hay salida fuera de un proceso de diálogo, negociación y pacto. Un diálogo primero entre catalanes, entre fuerzas políticas catalanas, que requiere del respeto mutuo y de la aceptación del actual marco legal e institucional, que puede cambiarse solo a través de las mayorías y procedimientos legalmente establecidos. O sea, un acuerdo capaz de concitar el apoyo de al menos 2/3 de los miembros del Parlament de Catalunya.

Un acuerdo que, como les decía, deberá pasar por un reforzamiento del autogobierno, una mejora de la financiación, la lealtad institucional, y el mejor reconocimiento del carácter plurinacional, pluricultural y plurilingüe de España.

Un acuerdo de tipo federal que, lógicamente, deberá ser negociado y acordado con las fuerzas políticas y las instituciones del Estado.

Creo que ese verdadero pacto de Estado debiera conducir a una reforma constitucional federal, pero como les decía antes, debemos ir paso a paso, no poner el carro delante de los bueyes, ni crear expectativas a corto plazo que puedan convertirse en frustraciones que dificulten aún más el largo y difícil camino que nos espera.

La referencia para una solución federal está contenida en la Declaración de Granada, impulsada por Alfredo Pérez Rubalcaba y aprobada por el Consejo Territorial del PSOE el 6 de junio de 2013, y en la declaración de Barcelona, impulsada por Pedro Sánchez y suscrita por las Comisiones Ejecutivas del PSC y del PSOE el 14 de julio de 2017.

Desde el socialismo catalán pensamos que los temas a afrontar son básicamente cuatro, y por eso hablamos de las “cuatro erres”.

de reconocimiento. de reglas. de recursos. Y de representación. Dejo la primera para el final.

Reglas. Para mejor distribuir las competencias, para evitar conflictos, duplicidades, solapamientos e interferencias. Para reconocer las competencias que recogen singularidades y hechos diferenciales.

Recursos. Fijando los grandes principios del sistema de financiación que debe ser suficiente, solidario, pero también justo y equitativo. Recogiendo los conceptos de esfuerzo fiscal similar y ordinalidad, así como la figura de los Consorcios Tributarios entre el Estado y las Comunidades Autónomas que lo requieran.

Representación. A través de un Senado o un Consejo federal. Que haga de la cámara alta un verdadero instrumento de integración y cooperación territorial. Que haga posible el gobierno compartido. Saben ustedes que federalismo aúna autogobierno y cogobierno. El cogobierno reside fundamentalmente en la cámara territorial, sea un Senado o un Consejo federal.

La primera R, la R de reconocimiento, es la más compleja, a pesar de que no tiene coste económico alguno y forma parte de los intangibles. Queremos que la Constitución reconozca a Cataluña en su identidad, que es plural, y en su aspiración nacional.

Los acuerdos de Granada lo explican así: “Creemos que en el federalismo se ubican las mejores soluciones para reconocer, respetar e integrar las diversas aspiraciones nacionales que conviven en España”. Y apunta una posibilidad concreta que consistiría en incorporar al texto constitucional los derechos históricos de Cataluña recogidos hoy en el artículo 5 del vigente Estatuto, que dice lo siguiente: “El autogobierno de Cataluña se fundamenta también en los derechos históricos del pueblo catalán, en sus instituciones seculares y en la tradición jurídica catalana, que este Estatut incorpora y actualiza al amparo del artículo 2, la disposición transitoria segunda y otros preceptos de la Constitución, de los cuales deriva el reconocimiento de una posición singular de la Generalitat con relación al derecho civil, la lengua, la cultura, la proyección de éstas en el ámbito educativo, y el sistema institucional en el que se organiza la Generalitat”.

Pese a las dificultades para construir un amplio acuerdo que antes describía, hay factores que apuntan a la esperanza:

1.- El gobierno de la Generalitat está cada vez más desorientado y dividido.

2.- El electorado independentista está perdiendo confianza en soluciones de tipo unilateral. De hecho, según el Centro de Estudios de Opinión de la propia Generalitat, sólo un 9,1% de los catalanes apoya la vía unilateral. El mismo estudio muestra como la afirmación “Catalunya tiene derecho a celebrar un referéndum de autodeterminación” obtiene un 40.3% de apoyos, muy lejos del 80% que los independentistas proclaman.

3.- Se están reorganizando políticamente sectores que quieren dar respuesta a este electorado que se quedó huérfano con la deriva radical de la desaparecida Convergencia i Unió.

4.- Los pactos tras las elecciones municipales han debilitado la política de bloques.

El PSC ha conseguido quebrar la inercia de vetos sistemáticos y la política de bloques. Hoy el PSC gobierna en muchos municipios con PDeCAT o ERC con una fórmula muy sencilla: priorizando las políticas económicas y sociales, dejando al margen las cuestiones que nos dividen. Se trata de aprovechar oportunidades y no perder tiempo y energías en cuestiones que no son de competencia municipal.

5.- Cada vez son más las voces de sectores económicos, sociales y culturales que están pidiendo un cambio en la orientación política.

6.- La actitud del gobierno socialista que tiene unas formas de hacer, de relacionarse y de dialogar muy diferentes a las del Partido Popular. Hay que recordar que bajo el gobierno del PP se produjeron dos referéndums de autodeterminación, una declaración de independencia y sus políticas fueron una verdadera fábrica de independentistas.

7.- Otro elemento interesante de la encuesta del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat de Catalunya antes citada es que cuando se pregunta por diversas opciones sobre cuál debería ser la relación entre Catalunya y España, los partidarios de la independencia están menguando, situándose ahora en el 34.5% de los encuestados. Aun siendo esa opción la que concita más apoyos, la respuesta a la pregunta binaria sobre la independencia es negativa en un 48.3% frente al “sí” que alcanza un 44%.

En ese mismo estudio podemos ver como el federalismo va ganando posiciones llegando a un 24.5% de los encuestados.

La opción de seguir como estamos es la preferida por un 27%, mientras los partidarios de la recentralización se mantienen en su porcentaje habitual, un 7.8%.

Es posible, pues, que estemos en puertas de un nuevo ciclo político y social en Catalunya. Pero vamos a necesitar tiempo y acierto porque todavía estamos pendientes de las sentencias y necesitamos de mucha y muy buena política.

Necesitamos un nuevo tiempo político para revertir las cicatrices de la austeridad, coser la brecha social, reducir la desigualdad, la precariedad y la pobreza, recuperar el pacto con la ciudadanía, y una de las claves para ello está en asegurar un nuevo gobierno en España presidido por Pedro Sánchez, y un nuevo gobierno en Catalunya que trabaje por el diálogo, la negociación y el pacto, un gobierno que busque unir a los catalanes y no dividirlos, que busque una España mejor y no romper con el resto de España. El gobierno que yo quisiera presidir.

Muchas gracias.

El ideal federal, Ateneo de Madrid, 12.09.2019

EL IDEAL FEDERAL
Ateneo de Madrid, 12 de septiembre de 2019

Quiero agradecer a la Sección de Información y Comunicación del Ateneo de Madrid por invitarme a compartir algunas reflexiones, bajo el titulo “El ideal federal”.

Quiero agradecer a Cristina Valera, que modera hoy este acto, la preparación de esta conferencia. Me consta que lleva muchos meses trabajando con mi equipo para hacer posible este encuentro y que estaba muy preocupada por si surgía algún impedimento para poder celebrar este acto. Aquí estamos.

También quiero agradecer a Nicolás Sartorius varias cosas:

• La primera es su amable presentación,

• La segunda, es su dilatado y permanente compromiso democrático, político, sindical y federal, desmontando el mito de que quienes aspiramos al federalismo sólo nos encontramos en Catalunya.

• y el tercer agradecimiento es por la publicación de su último libro “La manipulación del lenguaje, breve diccionario de los engaños”. Un libro muy recomendable que contribuye a clarificar los conceptos clave de la política actual y los debates que hoy se desarrollan en Catalunya y sobre Catalunya.

Buena parte de mi intervención de hoy integra mi libro “La tercera vía, puentes para el acuerdo”, prologado por Ángel Gabilondo y publicado por Los Libros de la Catarata.

Creo que uno de los méritos del libro es que a pesar de haber cumplido ya dos años –y dos años en la política catalana es una eternidad- el texto mantiene plena vigencia. Y es que, en efecto, la solución pasa por el diálogo, la negociación y el pacto.

Mi libro aboga por una solución federal para España. Y me reafirmo en ello. El federalismo es un ideal de libertad y convivencia, especialmente adecuado en sociedades complejas y en Estados que integran comunidades con fuertes sentimientos de identidad. El federalismo es autogobierno y gobierno compartido.

Como definía en un artículo publicado en El País hace unos años: “El federalismo es unión y libertad, una filosofía política de fraternidad que se propone evitar el enfrentamiento entre sentimientos nacionales de distinto signo, la estéril discusión sobre soberanías originarias y una confrontación identitaria excluyente, para poder alcanzar un acuerdo político-institucional que haga posible el respeto y la lealtad recíprocas.

El federalismo es una guía de soluciones prácticas a los problemas planteados por estructuras políticas complejas, especialmente las integradas por diversas realidades nacionales, y un conjunto de mecanismos para poner en práctica el principio de subsidiariedad.”

Comparto el ideal federal y defiendo una propuesta federal para España por cuatro razones fundamentales.

1. Porque es coherente con los valores de libertad, igualdad, fraternidad y solidaridad que tantos y tantas compartimos.
2. Porque se ajusta como un guante al mundo de interdependencias crecientes y de soberanías compartidas en el que vivimos.
3. Porque evita el choque de identidades y la división de la sociedad en función de los sentimientos de pertenencia de los ciudadanos.
4. Porque se basa en el diálogo, la negociación y el pacto, así como en la lealtad institucional.

El federalismo se ajusta bien a la diversidad. Y España es bien diversa. Es fácil demostrarlo.

• El 40% de la población española vive en Comunidades Autónomas con lengua cooficial distinta del castellano (Cataluña, Comunidad Valenciana, Galicia, Euskadi, Baleares). Este porcentaje sobrepasa el 45% si tenemos en cuenta al bable en Asturias y a las variedades del catalán habladas en Aragón.

• El 22% de la población española está protegida por una policía diferente al Cuerpo Nacional de Policía.

• El 10% de la población vive en Comunidades Autónomas con sistemas fiscales diferenciados (Euskadi, Navarra y Canarias).

En un Estado moderno, el federalismo es el mejor instrumento que se ha inventado hasta la fecha para que los diversos territorios con identidades, culturas y necesidades diferentes puedan convivir armónicamente y para que la coexistencia de varios niveles de administración pueda asegurar de un modo eficaz y cooperativo el mejor servicio a la ciudadanía. Queremos ciudadanos libres, iguales en derechos y unidos en la diversidad.

Siempre me gusta recordar la obra de un insigne socialista segoviano, Anselmo Carretero, que escribió en su libro “La personalidad de Castilla en el conjunto de pueblos hispánicos”: “Sólido cimiento de esa nueva España, profundamente española y universal a la vez, ha de ser la firme unión de todos sus pueblos. Unión, decimos, mejor que unidad. Porque de lo que se trata es de unir y articular, no de fundir o machacar en un gris monótono lo que es un conjunto de rico colorido. Unión de unidades (como dice Irujo). No la empequeñecida España Una, que no es España (por lo menos no sería una España consecuente con su natural condición y desarrollo histórico), sino las Españas unidas, la Comunidad o Unión Ibérica, que sí será una patria cabalmente española: de todos sus hombres y de todos sus pueblos (sin excluir a Portugal). Porque España, la nación española, nación de naciones o comunidad de pueblos, es el resultado de un largo difícil y doloroso proceso histórico en el que han participado todos ellos. Todos”.

Decía también Carretero: “Se trata, pues, de encontrar una fórmula política, una constitución del estado español que armonice la unión con la variedad nacional; que no solo respete, sino que proteja con la unión de todos la personalidad de cada cual. Eso es precisamente el federalismo”.

Siempre he pensado que el escudo de España es la expresión gráfica de la unión en la diversidad que el federalismo pretende articular y proteger.

El propio Felipe González nos recordaba el pasado domingo en El País la conveniencia de “federalizar la Constitución”.

Antes de desgranar una propuesta federal para España, para el conjunto de España, para toda España, parece lógico que me refiera a la situación política catalana y sus perspectivas.

Hoy tenemos una sociedad catalana dividida casi por mitades. Unos dos millones de catalanes dieron su apoyo a partidos que defienden la separación de Catalunya del resto de España en las últimas elecciones al Parlament. De poco sirven las polémicas sobre la asistencia a la manifestación de ayer. Aunque no sean mayoría, y esto es importante subrayarlo, son muchos los catalanes y catalanas que piensan que lo mejor es separarse del resto de España. Y ese es un dato muy relevante. Basta con ver los resultados de las recientes elecciones generales, europeas y municipales en Catalunya.

Hemos de construir un futuro para todos, superando la división creada por el movimiento independentista, recuperando el tiempo y las energías perdidas en un proceso que no ha traído nada bueno para Catalunya. Se trata de unir a los catalanes en torno a objetivos ampliamente compartidos como puede ser el fortalecimiento del autogobierno, la mejora de la financiación, el mejor reconocimiento de la diversidad en España, el impulso del progreso económico, la justicia social y la sostenibilidad. El federalismo da respuestas a todas estas cuestiones.

Los y las socialistas de Catalunya con motivo de la celebración ayer de nuestra Diada nacional reafirmamos nuestro compromiso catalanista de siempre. Un catalanismo que nos ha llevado en todas las circunstancias históricas a luchar por la recuperación y la defensa de las instituciones y los símbolos de nuestro país, que nos representan a todos y a todas, ante quienes las han negado, ante quienes las han intentado reducir o ante quienes han pretendido superarlas poniéndolas al borde del precipicio, como hicieron los independentistas a finales del año 2017.

Defendemos que la Diada, la bandera de Catalunya y la Generalitat, precisamente porque pueden asumir la amplia pluralidad social y política de Cataluña, no deben excluir a nadie, ni nadie debe excluirse de ellas.

Por eso hemos denunciado los intentos de secuestrar lo que debe ser patrimonio de todos para ponerlo al servicio de un determinado proyecto político. Y no me refiero al legítimo ejercicio del derecho de manifestación, sino al enfoque partidista y sectario de actos institucionales que debieran ser de todos y para todos.

No queremos que nadie se apropie de la Diada, secuestrada por unos e ignorada por otros. Por ese motivo y como siempre el PSC hizo un llamamiento a la participación en la Diada y a recuperar celebraciones institucionales y unitarias compatibles con la libre manifestación de cualquier partido o asociación ciudadana.

Los y las socialistas catalanes hemos llamado a abrir una nueva etapa política con las siguientes características:

Reconciliación, a partir de la voluntad de entender y respetar las razones de todos, y de rehacer los pactos políticos rotos que han vertebrado la unidad civil y han evitado hasta ahora la fragmentación comunitaria entorno al papel de las instituciones, la lengua, la cultura y el sistema educativo.

Buen gobierno: impulsando una Generalitat útil capaz de dar soluciones para garantizar la unidad civil, el progreso y la cohesión social.

Retorno a la buena política que busca soluciones y no atizar la división ni la crispación.

Y, sobre todo, volver a tener un horizonte de estabilidad, concordia y progreso.

Pero recuperar el consenso alrededor de objetivos ampliamente compartidos no será fácil porque hoy tenemos una sociedad profundamente dividida, una economía debilitada, unas instituciones bajo sospecha, problemas sociales desatendidos, una pesada losa en forma de procedimientos judiciales abiertos y dirigentes políticos independentistas que dicen que lo volverán hacer, apostando por la confrontación.

Para comprender mejor la situación actual conviene recordar cómo hemos llegado hasta el punto en el que una parte muy importante de los catalanes, cansados de una relación entre Cataluña y España que consideran dañina e imposible de modificar, han abrazado la causa de la independencia.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

Como causas principales se han citado muchas. Recuerdo cuatro para no cansarles.

• La Sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto en 2010, que alteró una ley que llevaba vigente cuatro años sin causar ningún tipo de problemas. Una ley aprobada por mayoría absoluta del Congreso y del Senado, y aprobada en referéndum de los ciudadanos y ciudadanas de Cataluña. Una ley surgida de una ardua negociación en el Congreso de los Diputados a partir de una propuesta que recogió el apoyo de más de 2/3 de los diputados y diputadas del Parlament de Catalunya.

Hay que decir que la indignación causada por la Sentencia no impidió que Artur Mas alcanzase relevantes acuerdos con el PP en el período 2011-2012.

• El impacto de la crisis económica de 2008, que agravó la sensación de maltrato económico de Cataluña y que, como en otros muchos lugares, alimentó populismo, insolidaridad y repliegue identitario particularmente entre las clases medias.

• La evolución del nacionalismo conservador que, tras haber protagonizado políticas de austeridad aliado con el PP, y afectado por el caso Pujol, el caso Palau y la corrupción del 3%, decide abrazar la causa independentista para afrontar las futuras elecciones en las mejores condiciones posibles.

• La política recentralizadora del PP, insensible a todas las demandas catalanas.

Y también debemos recordar uno de los episodios más lamentables de nuestra joven democracia.

Los días 6 y 7 de septiembre de 2017 se consumó el denominado choque de trenes:

Se vulneró el Reglamento del Parlament, se pisotearon los derechos de la oposición, se desoyeron las advertencias de los letrados de la Cámara y del Consejo de Garantías Estatutarias de Cataluña, se vulneraron el Estatuto de Autonomía y la Constitución, se convocó un referéndum ilegal para el 1 de octubre, y se aprobó un bodrio de ley denominada “de transitoriedad jurídica y fundacional de la república”.

El 1 de octubre se produjo un acto de votación ilegal que, a instancias de la justicia, las fuerzas del orden intentan evitar de forma contundente y, en algunos casos, con contraproducente violencia sobre quienes pretendían participar en un acto de votación sin efecto legal alguno.

El 10 de octubre, Carles Puigdemont declaró de una forma muy peculiar la independencia y ocho segundos después, sí, han oído bien, ocho segundos después, suspendió dicha declaración, ante el asombro de propios y extraños.

El 27 de octubre, el Parlament de Catalunya proclamó la independencia y una hora después el Senado autorizó al gobierno de España a aplicar el artículo 155 de la Constitución. Se procedió a cesar al presidente de la Generalitat y a su gobierno, y se convocaron elecciones al Parlament para el 21 de diciembre.

Permítanme un breve paréntesis. La aplicación del artículo 155 sirvió, entre otras cosas, para demostrar el sentido de Estado del PSOE en la oposición, y preservó tanto el Estado de derecho, la Constitución y el Estatut como la propia existencia de las instituciones catalanas. El sentido de Estado del PP en la oposición sobre la cuestión catalana sigue sin aparecer. Y el sentido de Estado de otros, nacidos del conflicto y beneficiados por la crispación también brilla por su ausencia. Cierro paréntesis.

Así pues, a finales de 2017, los independentistas, buscando la independencia, nos hicieron perder la autonomía, y dividieron por mitades a la sociedad catalana.

Miembros del gobierno de la Generalitat salieron de España mientras otros fueron encarcelados a la espera de juicio. Cabe recordar que los presidentes de la Assemblea Nacional Catalana y Omnium Cultural habían sido ya encarcelados el 16 de octubre a causa de la concentración convocada frente al Departamento de Economía en protesta por una actuación judicial que se desarrollaba en su interior.

En las elecciones del 21 de diciembre de 2017, el independentismo vuelve a obtener una mayoría parlamentaria pero sigue sin obtener una mayoría ciudadana.

El independentismo obtiene una victoria basada en tres promesas imposibles de cumplir: el retorno de Puigdemont como president, la libertad de los presos y la proclamación de la república catalana.

Después de muchas vicisitudes, se acaba produciendo la investidura de Quim Torra como presidente de la Generalitat y la formación de un gobierno integrado por Junts per Catalunya y ERC mientras la CUP dice pasar a la oposición. Que el gobierno de la Generalitat pierda votaciones a mansalva y haya sido incapaz de aprobar unos presupuestos muestra hasta qué punto esta legislatura ha resultado fallida.

El president Torra afirma desde el primer momento que ejerce sus funciones en una suerte de delegación de Carles Puigdemont. No quiere ser lo que es, lo único que puede y debe ser, presidente de una Comunidad Autónoma, y defiende volver a la confrontación.

En la actualidad, el único factor de cohesión de la mayoría independentista es el encarcelamiento y la huida de sus dirigentes, y el rechazo del juicio y de la sentencia que conoceremos próximamente.

Sirva este breve repaso para recordar la difícil de la situación política en la que debemos trabajar y lo engañoso que resulta especular con soluciones mágicas e inmediatas.

Debemos pasar de una profunda división a la construcción de un amplio acuerdo. Y eso no se consigue de la noche a la mañana. Debemos primero convencer a todos de que no hay salida fuera de un proceso de diálogo, negociación y pacto. Un diálogo primero entre catalanes, entre fuerzas políticas catalanas, que requiere del respeto mutuo y de la aceptación del actual marco legal e institucional, que puede cambiarse solo a través de las mayorías y procedimientos legalmente establecidos. O sea, un acuerdo capaz de concitar el apoyo de al menos 2/3 de los miembros del Parlament de Catalunya.

Un acuerdo que, como les decía, deberá pasar por un reforzamiento del autogobierno, una mejora de la financiación, la lealtad institucional, y el mejor reconocimiento del carácter plurinacional, pluricultural y plurilingüe de España.

Un acuerdo de tipo federal que, lógicamente, deberá ser negociado y acordado con las fuerzas políticas y las instituciones del Estado.

Creo que ese verdadero pacto de Estado debiera conducir a una reforma constitucional federal, pero como les decía antes, debemos ir paso a paso, no poner el carro delante de los bueyes, ni crear expectativas a corto plazo que puedan convertirse en frustraciones que dificulten aún más el largo y difícil camino que nos espera.

La referencia para una solución federal está contenida en la Declaración de Granada, impulsada por Alfredo Pérez Rubalcaba y aprobada por el Consejo Territorial del PSOE el 6 de junio de 2013, y en la declaración de Barcelona, impulsada por Pedro Sánchez y suscrita por las Comisiones Ejecutivas del PSC y del PSOE el 14 de julio de 2017.

Desde el socialismo catalán pensamos que los temas a afrontar son básicamente cuatro, y por eso hablamos de las “cuatro erres”.

R de reconocimiento. R de reglas. R de recursos. Y R de representación. Dejo la primera R para el final.

Reglas. Para mejor distribuir las competencias, para evitar conflictos, duplicidades, solapamientos e interferencias. Para reconocer las competencias que recogen singularidades y hechos diferenciales.

Recursos. Fijando los grandes principios del sistema de financiación que debe ser suficiente, solidario, pero también justo y equitativo. Recogiendo los conceptos de esfuerzo fiscal similar y ordinalidad, así como la figura de los Consorcios Tributarios entre el Estado y las Comunidades Autónomas que lo requieran.

Representación. A través de un Senado o un Consejo federal. Que haga de la cámara alta un verdadero instrumento de integración y cooperación territorial. Que haga posible el gobierno compartido. Saben ustedes que federalismo aúna autogobierno y cogobierno. El cogobierno reside fundamentalmente en la cámara territorial, sea un Senado o un Consejo federal.

La primera R, la R de reconocimiento, es la más compleja, a pesar de que no tiene coste económico alguno y forma parte de los intangibles. Queremos que la Constitución reconozca a Cataluña en su identidad, que es plural, y en su aspiración nacional.

Los acuerdos de Granada lo explican así: “Creemos que en el federalismo se ubican las mejores soluciones para reconocer, respetar e integrar las diversas aspiraciones nacionales que conviven en España”. Y apunta una posibilidad concreta que consistiría en incorporar al texto constitucional los derechos históricos de Cataluña recogidos hoy en el artículo 5 del vigente Estatuto, que dice lo siguiente: “El autogobierno de Cataluña se fundamenta también en los derechos históricos del pueblo catalán, en sus instituciones seculares y en la tradición jurídica catalana, que este Estatut incorpora y actualiza al amparo del artículo 2, la disposición transitoria segunda y otros preceptos de la Constitución, de los cuales deriva el reconocimiento de una posición singular de la Generalitat con relación al derecho civil, la lengua, la cultura, la proyección de éstas en el ámbito educativo, y el sistema institucional en el que se organiza la Generalitat”.

Pese a las dificultades para construir un amplio acuerdo que antes describía, hay factores que apuntan a la esperanza:

1.- El gobierno de la Generalitat está cada vez más desorientado y dividido.

2.- El electorado independentista está perdiendo confianza en soluciones de tipo unilateral. De hecho, según el Centro de Estudios de Opinión de la propia Generalitat, sólo un 9,1% de los catalanes apoya la vía unilateral. El mismo estudio muestra como la afirmación “Catalunya tiene derecho a celebrar un referéndum de autodeterminación” obtiene un 40.3% de apoyos, muy lejos del 80% que los independentistas proclaman.

3.- Se están reorganizando políticamente sectores que quieren dar respuesta a este electorado que se quedó huérfano con la deriva radical de la desaparecida Convergencia i Unió.

4.- Los pactos tras las elecciones municipales han debilitado la política de bloques.

El PSC ha conseguido quebrar la inercia de vetos sistemáticos y la política de bloques. Hoy el PSC gobierna en muchos municipios con PDeCAT o ERC con una fórmula muy sencilla: priorizando las políticas económicas y sociales, dejando al margen las cuestiones que nos dividen. Se trata de aprovechar oportunidades y no perder tiempo y energías en cuestiones que no son de competencia municipal.

5.- Cada vez son más las voces de sectores económicos, sociales y culturales que están pidiendo un cambio en la orientación política.

6.- La actitud del gobierno socialista que tiene unas formas de hacer, de relacionarse y de dialogar muy diferentes a las del Partido Popular. Hay que recordar que bajo el gobierno del PP se produjeron dos referéndums de autodeterminación, una declaración de independencia y sus políticas fueron una verdadera fábrica de independentistas.

7.- Otro elemento interesante de la encuesta del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat de Catalunya antes citada es que cuando se pregunta por diversas opciones sobre cuál debería ser la relación entre Catalunya y España, los partidarios de la independencia están menguando, situándose ahora en el 34.5% de los encuestados. Aun siendo esa opción la que concita más apoyos, la respuesta a la pregunta binaria sobre la independencia es negativa en un 48.3% frente al “sí” que alcanza un 44%.

En ese mismo estudio podemos ver como el federalismo va ganando posiciones llegando a un 24.5% de los encuestados.

La opción de seguir como estamos es la preferida por un 27%, mientras los partidarios de la recentralización se mantienen en su porcentaje habitual, un 7.8%.

Es posible, pues, que estemos en puertas de un nuevo ciclo político y social en Catalunya. Pero vamos a necesitar tiempo y acierto porque todavía estamos pendientes de las sentencias y necesitamos de mucha y muy buena política.

Necesitamos un nuevo tiempo político para revertir las cicatrices de la austeridad, coser la brecha social, reducir la desigualdad, la precariedad y la pobreza, recuperar el pacto con la ciudadanía, y una de las claves para ello está en asegurar un nuevo gobierno en España presidido por Pedro Sánchez, y un nuevo gobierno en Catalunya que trabaje por el diálogo, la negociación y el pacto, un gobierno que busque unir a los catalanes y no dividirlos, que busque una España mejor y no romper con el resto de España. El gobierno que yo quisiera presidir.

Muchas gracias.

Intervenció en el debat parlamentari sobre la Catalunya real

INTERVENCIÓ DEL PRESIDENT DEL GRUP PARLAMENTARI SOCIALISTES-UNITS PER AVANÇAR, MIQUEL ICETA, EN EL DEBAT GENERAL SOBRE LES PROPOSTES PER A LA CATALUNYA REAL

Parlament de Catalunya, 24 de juliol de 2019

[enllaç al vídeo]

Gràcies, senyor president,

Molt Honorable president de la Generalitat, membres del Govern

Diputats i diputades,

Catalunya real. Quina és la Catalunya real? La dels 7 milions i mig de ciutadans I ciutadanes, que viuen en 41 comarques i a la Vall d’Aran, una Catalunya amb realitats territorials i socials ben diverses, amb necessitats molt variades.

Catalunya és un país que té molts trumfos a la mà. Treballadors i treballadores capacitats, emprenedors i emprenedores amb gran empenta, autònoms, professionals, científics i científiques, servidors i servidores públiques, sindicalistes capaços de reivindicar i acordar, estudiants ben preparats i preparades, empresaris i empresàries disposats a arriscar, un bon professorat, un bon clima, una ubicació geogràfica estratègica, mar, muntanya, rius, bones comunicacions, ports i aeroports de primera, capacitat d’atraure turisme, inversions i projectes empresarials…

Catalunya són moltes coses i molt bones. I des del nostre punt de vista, un bon Govern sabria treure molt bon rendiment de tots aquests trumfos.

Catalunya és Barcelona i la seva regió metropolitana però també les comarques que estan perdent població. I com he fet abans i recordo, citaré expressament l’Alt Urgell, l’Alta Ribagorça, el Baix Ebre, el Berguedà, la Conca de Barberà, les Garrigues, el Montsià, el Pallars Jussà, el Pallars Sobirà, el Priorat, la Ribera d’Ebre, el Ripollès i la Terra Alta.

La Catalunya real són també moltes coses que no són positives. També problemes: atur, pobresa, desigualtats, persones grans que viuen en solitud, dificultats d’acollida de nouvinguts, grans desequilibris territorials, dificultats per a l’emancipació juvenil, escassedat d’habitatge social, escletxa salarial entre homes i dones…Catalunya és HP i Facebook, però també les dificultats de Nissan. Per tant quan intentem fer un diagnòstic el més equilibrat possible, no només ens podem refugiar en aquelles coses que van bé, que lògicament les hem d’exhibir i treure’n el màxim profit, sinó també reconèixer que no tot és un camí de roses.

El govern català disposa d’un pressupost de 38.000 milions d’euros i 230.000 servidors públics… Creiem que amb aquests recursos es pot fer més i millor i això no és contradictori amb demanar-ne més, amb exigir un tracte just que ens convé.

Quan preguntem a la ciutadania, a part dels problemes econòmics que l’angoixen, mencionen com a problema principal la política i els polítics.

Segurament pesa molt la situació actual en que la política i els que estaven al capdavant de les institucions van crear problemes que després s’han vist incapaços de resoldre amb importants conseqüències per a tothom. I la sensació de cul de sac, d’expectatives frustrades, d’impotència, de temor a la fractura, d’incertesa, són sensacions que comparteixen avui molts catalans i catalanes.

Defugim allò que ens divideix, aprofundim en allò que pot unir-nos. Rebutgem la divisió en blocs, cerquem la transversalitat i l’entesa entre diferents. Saludo els acords tan variats que s’estan produint per tot el país i entendran que avui saludi especialment l’acord de l’Àrea Metropolitana de Barcelona integrat per quatre forces polítiques. Jo crec que és un camí que cal seguir de prop.

Aniria bé que ens comprometéssim tots plegats a l’estabilitat, que ens allunyéssim de les derives unilaterals i il·legals que lluny de resoldre res ho han embolicat tot. És a dir, tot el contrari del “ho tornarem a fer”. No té cap sentit perseverar en l’error. Això no vol dir que ningú hagi de renunciar als seus objectius però sí que cal passar a un escenari molt diferent. I si m’ho permet, perquè vostè ha parlat molt de deslleialtats, la mare de totes les deslleialtats és haver-se volgut petar la Constitució i l’Estatut. I cregui’m si li dic que, al final, és negociar o trencar. No hi ha camí del mig. I un govern ha de prendre aquesta primera opció. De vegades, en escoltar-lo a vostè, sembla que hagin decidit de nou intentar trencar.

Aquest debat pot ser una oportunitat perduda si es converteix en una nova ocasió per tirar-nos els plats pel cap els uns als altres. Això no treu que nosaltres fem una valoració negativa de la gestió del seu govern. Però potser podem intentar que sigui un debat útil si identifiquem els problemes més gruixuts, les principals prioritats i som capaços d’acordar algunes mesures per abordar-les.

Aquest és el sentit de la nostra intervenció.

Volem contribuir, i demanar al govern que contribueixi també, a la creació d’un clima de diàleg i entesa entre els partits catalans a partir del respecte del pluralisme polític, que és la millor garantia de convivència.

Reiterem la necessitat de combatre i aïllar el racisme i la xenofòbia, d’eradicar els discursos d’odi i deshumanització, i de combatre tota forma d’intimidació o violència.

Reiterem la necessitat que es produeixi una renúncia expressa a vies unilaterals, que es garanteixi en tot moment el respecte a la legalitat i a l’actual marc institucional, així com als mecanismes i majories previstos per a la seva reforma.

Diàleg, negociació i pacte. Aquest és l’únic camí. Àmplies majories. Com més profunda o radical es vulgui la reforma, més àmplia és la majoria necessària.

Creiem que cal recuperar amb plenitud el sentit institucional i assegurar que les institucions estiguin al servei del conjunt de la ciutadania.

Els proposo tres grans objectius: refer el consens social i polític, impulsar el progrés econòmic i enfortir la cohesió social. Per fer-ho volem establir sis grans prioritats de país.

Prioritat de país número 1, que pot ser àmpliament compartida: promoure un desenvolupament econòmic pròsper i just.

El futur econòmic de Catalunya passa per un creixement basat en el coneixement. Volem que Catalunya sigui el país del talent i el coneixement, i un pol internacional de primer nivell de recerca i innovació.

No volem ser un país low cost que atrau inversions pels baixos costos de la força del treball. Aquest és un model que no genera llocs de treball estables ni valor afegit a la nostra economia.

El futur és del coneixement, serà de la indústria del coneixement i dels països del coneixement. És a dir, d’aquells qui tenen clar que cal posar el coneixement al centre de l’economia, que cal localitzar-lo en el territori per generar innovació, competitivitat, riquesa i benestar.

En els darrers anys, des del 2012, el Govern de la Generalitat ha reduït els pressupostos dedicats al coneixement (universitats i centres de recerca) en un 30% i ha augmentat els preus públics de les universitats públiques un 66%, dificultant l’accés i la igualtat als joves que cerquen oportunitats de futur. Per tant cal capgirar aquesta deriva tant negativa, perquè és a les universitats, als instituts i als centres de recerca on es genera el coneixement i on es transfereix aquest per generar riquesa econòmica i benestar social.

Davant els reptes que se’ns presenten com la digitalització, la intel·ligència artificial, els nous models energètics, la indústria 4.0… per poder abordar aquests reptes cal que el coneixement estigui al centre de les nostres polítiques.

Prioritat de país número 2: l’educació pública.

La inversió pública que el govern de la Generalitat destina a educació és de les més baixes d’Europa, de l’ordre d’un 2,8% del PIB. Estem lluny de la inversió que la pròpia Llei d’Educació de Catalunya (LEC) proposava per al 2017 i que va ser fixada en un 6% del PIB, i la comparativa amb altres comunitats autònomes reflecteix com els governs de Catalunya des de 2010 han penalitzat l’educació molt més que altres comunitats autònomes.

Tant és així, que mentre la inversió pública en educació disminuïa en els darrers anys en gairebé un 20%, la despesa de les famílies en educació augmentava més d’un 27%. I potser això explica el per què el nivell de renda familiar condiciona a Catalunya més que en d’altres comunitats el rendiment acadèmic de l’alumnat. I per tant nosaltres volem un sistema educatiu que garanteixi l’equitat millor que en l’actualitat.

S’ha parlat de la necessitat de millorar el finançament de les escoles bressol municipals, de la necessitat d’avançar en el model d’escola inclusiva, i nosaltres tampoc no oblidem un repte encara per assolir que és el domini d’una tercera llengua, encara llunyà en el nostre país.

Prioritat de país número 3: la sanitat pública.

Des de l’any 2010 el sistema sanitari públic ha patit retallades importants, que han fet disminuir la despesa per càpita en salut. Aquestes retallades han afectat a la reducció de serveis, han agreujat les inequitats territorials, han provocat el tancament de llits, i un increment de les llistes d’espera.

Ens ha dit que han contractat 250 metges, a nosaltres només ens en consten 122. Estem lluny del que necessitem si volem atacar de veritat les llistes d’espera i aquestes desigualtats territorials que es produeixen.

Mentre la qualitat assistencial pública disminueix, l’accessibilitat al sistema es complica i s’allunya en el temps. La ciutadania deixa de creure en el sistema públic i s’incrementa la contractació d’una assegurança privada. És un indicador que ens apunta la necessitat d’apretar més – en això sí, “apreteu” – en la sanitat pública.

Prioritat de país número 4: la lluita contra les desigualtats.

Hem parlat de llistes d’espera, de residències, de les dificultats del sistema de dependència a Catalunya, ens deia que una de les dificultats fonamentals eren els problemes de finançament derivats de la manca de compliment de compromisos de l’Estat. Però aquí sort n’hem tingut dels ajuntaments, que s’han vist amb una limitació competencial i pressupostària molt més gran que la Generalitat allò que la Generalitat no podia.

Per altra banda, la cartera de Serveis de la Llei de Serveis Socials de Catalunya no s’ha actualitzat d’acord amb les necessitats creixents fruit de la crisi econòmica i social, ni tampoc en els terminis que marca la llei. Tampoc s’ha aconseguit una adequació entre la Cartera i les previsions de la Llei 14/2010. Per altra banda, i no m’hi puc estendre el sistema de protecció a la infància necessita urgentment un canvi profund, i també necessiten un renovat impuls les polítiques d’habitatge.

Prioritat de país número 5: combatre els desequilibris territorials.

A la pregunta que li feia aquest matí n’he parlat, i he pogut constatar una coincidència de diagnòstic i de preocupació, ara cal posar fil a l’agulla.

Prioritat de país número 6: el canvi climàtic

És hora de reconèixer i d’actuar sobre l’emergència climàtica, el Govern ha declarat aquesta situació i n’és conscient i hem de fer un esforç de pedagogia social i de polítiques públiques també per assolir els objectius que ens hem fixat, comprometent-nos amb l’horitzó de total descarbonització el 2050, i impulsant un nou acord verd, un “Green New Deal” a Catalunya d’acord amb Espanya i la Unió Europea amb finançament suficient per garantir la creació d’ocupació i una transició justa en els sectors i territoris més vulnerables davant dels necessaris canvis en les formes de producció i de consum.

Hem d’incorporar en les nostres reflexions la consideració dels “límits”. La terra és una, no hi ha pla B. El país també és un, i des d’aquest punt de vista volem saludar els esforços d’una major protecció del territori dels quals vostè avui també se n’ha fet ressò.

Cal adoptar un nou enfocament de la política d’infraestructures, per garantir el dret a la mobilitat de forma segura i sostenible. Cal impulsar el transport públic i l’electrificació del transport, la lluita a favor de la qualitat de l’aire, la reducció de la contaminació i la reducció de l’impacte ambiental de les infraestructures.

Això ha de ser compatible amb les necessitats del país. Nosaltres no plantegem per exemple una oposició absoluta a una eventual ampliació de l’aeroport de Barcelona. Si ens cal haurem de treballar, decidir, acordar i prendre decisions que impactaran en el nostre país en els propers 20 o 30 anys.

Considerem fonamental l’augment del pes de la indústria en el nostre teixit productiu, per contribuir a una ocupació més estable i una menor vulnerabilitat i dependència exterior de la nostra economia. El Pacte per la Indústria necessita d’un nou i renovat impuls i també de compromís econòmic. El sector industrial s’ha d’adaptar a la globalització, a la transició ecològica i a la transició digital. I això moltes empreses, petites i mitjanes sobre tot no estan en condicions de fer-ho soles. Cal promoure el lideratge de la indústria catalana en sectors com els d’acumulació d’energia i equipaments per a l’electrificació del transport.

La veritat és que jo crec que des del punt de vista de les prioritats podem posar-nos d’acord amb relativa senzillesa.

La prova del nou és si som capaços tots plegats d’aprovar uns Pressupostos per l’any vinent que atenguin aquestes i altres necessitats. Per això cal que el Govern presenti el projecte de Pressupostos per al 2020 i el projecte de Mesures Fiscals i Financeres per al 2020. Volem que ho faci, com està establert a les nostres lleis, abans que finalitzi el mes d’octubre.

Si vostès volen, estem disposats a parlar-ne.

Moltes gràcies.

Pregunta al President

Pregunta del president del grup parlamentari Socialistes-Units per Avançar, Miquel Iceta, al president de la Generalitat

Parlament de Catalunya, 24 de juliol de 2019

[enllaç al vídeo]

Gràcies, president.

Molt Honorable president de la Generalitat,

En la darrera sessió de control vaig fer-li una pregunta sobre els incendis a propòsit del foc de la Ribera d’Ebre, el Segrià i les Garrigues, que es va originar a La Torre de l’Espanyol. En el decurs de la pregunta vaig expressar la nostra preocupació pels greus i creixents desequilibris territorials del nostre país, pels fenòmens de despoblació, envelliment, empobriment i abandó del territori.

És per això que avui vull centrar la meva pregunta en això: què està fent i què pensa fer el seu govern per tal d’afrontar aquesta situació.

****************************

Gràcies president. Celebro que hi hagi una coincidència en la preocupació i fins i tot en les visites, jo vaig tenir també l’oportunitat de visitar la zona afectada i parlar amb força gent. Però em permetrà que li digui que, ens sembla, almenys durant aquest primer any de govern, això no ha estat una prioritat i que, per tant, la resposta que ens dona és insuficient.

Té vostè raó. Això necessita d’un consens català, però també d’un pacte d’Estat i fins i tot d’un compromís europeu. El repte és tant important que segurament no podem afrontar-lo sols. Perquè la magnitud dels reptes demogràfics i territorials ho aconsellen.

Efectivament són moltes les mesures a fer: les mesures fiscals i financeres que promoguin l’activitat econòmica i millorin la qualitat de vida i els serveis en les zones rurals que estan patint despoblació. Necessitem instruments d’actuació específics i també una legislació pròpia del món rural i de les zones de muntanya, així com el desplegament de la llei d’espais rurals.

President, des del nostre punt de vista els boscos estan massa abandonats. Cal revisar el Pla General de Política Forestal. I cal, en general, incrementar els recursos per finançar les polítiques necessàries per abordar el despoblament.

I potser, President, i ho poso a la seva consideració, caldria fixar objectius prioritaris, perquè és veritat que de vegades parlem molt en genèric. I jo m’arrisco a mencionar tretze comarques en les que la despoblació és ja una realitat perquè han perdut més del 5% de la seva població en els darrers vuit anys. Es tracta de l’Alt Urgell, l’Alta Ribagorça, el Baix Ebre, el Berguedà, la Conca de Barberà, les Garrigues, el Montsià, el Pallars Jussà, el Pallars Sobirà, el Priorat, la Ribera d’Ebre, el Ripollès i la Terra Alta.

President, li demanem que s’actuï amb contundència i amb urgència i amb la profunditat que calgui. Vostè ha demanat col·laboració, té per endavant la nostra.

Cal començar per aquestes que podríem anomenar Comarques d’Obligada Reactivació, perquè és de justícia i serà en benefici de tot el país.

 

Pregunta al President

Pregunta del president del Grup Parlamentari Socialistes – Units per Avançar, Miquel Iceta, al president de la Generalitat

Parlament de Catalunya, 10 de juliol de 2019

[enllaç al vídeo]

Gràcies, senyor President.

Molt Honorable President de la Generalitat,

Vull aprofitar aquesta sessió de control per mostrar la solidaritat del meu grup parlamentari amb els afectats i afectades per l’incendi de la Ribera d’Ebre, el Segrià i les Garrigues, i sobretot per agrair totes les persones que van treballar per controlar-lo i apagar-lo: bombers, mossos, forestals, la gent del 112, el personal del Servei d’Emergències Mèdiques, Grup d’Emergències Mèdiques dels Bombers, Protecció Civil, Creu Roja, voluntaris i voluntàries, policies locals, efectius de la resta d’Espanya, la Unitat Militar d’Emergències, etc.

President, un cop extingit l’incendi, que és quan toca, i no abans, i des del convenciment que la reacció va ser correcta, volia preguntar-li quina és la valoració del govern sobre la nostra capacitat col·lectiva per prevenir i apagar incendis d’aquesta naturalesa, i sobre el procés per rescabalar les famílies i territoris afectats.

*************************

Gràcies, president.

Volem aprofitar per alertar en forma telegràfica sobre mancances que hauríem de ser capaços de superar, com vostè ha dit, col·lectivament.

En primer lloc, els problemes de plantilla i de manca de material divers, vehicles i equipament dels bombers, i per la necessitat de renovar alguns parcs i de crear-ne de nous.

He pogut comprovar personalment el cansament i la desmotivació dels nostres bombers. I és un fenomen que cal afrontar.

La nostra sensació és que el sistema d’emergències, entès de forma àmplia, no ha rebut l’atenció, les dotacions, la formació i la motivació suficients en els darrers anys. Ha mancat planificació, un nombre suficient d’operatius i una adequada dotació de material.

Els incendis han posat també sobre la taula les mancances de la gestió del territori.

Estem parlant de despoblació, d’envelliment, d’empobriment i d’abandó del territori.

Estem parlant d’una concentració de la inversió privada en la regió metropolitana de Barcelona i d’una caiguda dràstica de la inversió pública en les zones rurals, que arriba fins i tot a una reducció del 80% des del 2010.

Estem parlant de mancances importants en la gestió dels boscos, dels camins rurals i dels regs.

President, ens cal una resposta integral a aquesta problemàtica, una resposta coordinada amb el conjunt d’administracions.

La prosperitat del nostre país és incompatible amb el sever desequilibri territorial tants cops denunciat. I correspon al govern prendre les oportunes iniciatives per revertir una situació especialment preocupant i que s’ha de fer ràpidament si no volem malmetre el país.

Intervenció davant del Consell Nacional del PSC, 6.07.2019

INFORME POLÍTIC DE MIQUEL ICETA AL CONSELL NACIONAL DEL PSC (6.07.2019)

[enllaç al vídeo]

Presidenta del Consell Nacional,

Companyes i companys,

Aquest informe polític inclou bàsicament la celebració de les eleccions generals del 28 d’abril així com de les eleccions municipals i europees del 26 de maig.

Aquestes convocatòries electorals han consagrat el PSC com la segona força política a Catalunya. Així, doncs, a partir d’ara la nostra feina ha de ser la de fer del PSC la primera força política catalana. Aquest ha de ser el nostre compromís col·lectiu.

Recordem breument els resultats de les eleccions generals a Catalunya.

Eleccions generals del 28 d’abril

958.343 vots / 23.2% / 12 escons

[2016] 559.870 vots / 16.1% / 7 escons

Cal felicitar-nos de forma ben especial per la gran victòria socialista a les eleccions generals a tota Espanya. Pedro Sánchez va aconseguir portar el PSOE a la victòria obtenint 7.480.755 vots / 28.68% / 123 escons. L’any 2016 el PSOE va obtenir 5.443.846 vots / 22.63% / 85 escons.

Aquesta victòria posa de relleu fins a quin punt la ciutadania va valorar positivament la moció de censura de juny de 2018, així com els 11 mesos de govern socialista.

No faríem una anàlisi objectiva dels resultats electorals si no mencionéssim l’impacte de la divisió de les dretes espanyoles (que obtenen plegades més d’onze milions dos-cents mil vots, mentre les esquerres n’obtenen més de dotze milions sis-cents mil) i la gran victòria d’ERC a Catalunya.

Els resultats de les eleccions generals no ofereixen cap mena de dubte: Pedro Sánchez ha de seguir presidint el govern d’Espanya perquè no hi ha cap majoria alternativa possible.

La millor formula de govern és, en la nostra opinió, una formula assajada amb èxit a Portugal, i estrenada fa ben poc a Dinamarca. Un govern socialista, un govern socialdemòcrata amb el suport parlamentari de partits progressistes. Concretament el PSOE ha ofert a Podemos la formula anomenada “govern de cooperació” que integra quatre elements centrals: acord programàtic, suport parlamentari, presència institucional pactada i un mecanisme de seguiment polític.

Cal recordar que la suma PSOE + Podemos és de 166 vots, inferior a la majoria absoluta que se situa en 176 diputats i que, per tant, la investidura requereix d’altres suports en forma de vot positiu o abstenció.

Com ja he dit: no hi ha cap majoria alternativa possible i, per tant, per evitar la convocatòria de noves eleccions, cal exigir el conjunt de forces polítiques que no bloquegin la formació d’un nou govern socialista. Però ara per ara, vista l’actitud de C’s i del PP, aquest és un escenari del tot improbable malgrat que aquestes forces polítiques insisteixen una i altra vegada que volen evitar que la governabilitat depengui de partits independentistes. Però la seva actuació van en sentit contrari.

Confiem en que el mes de juliol es pugui verificar la investidura de Pedro Sánchez, perquè Espanya necessita ja un nou govern i la convocatòria de noves eleccions no és un escenari desitjable.

Crec que en aquest punt de l’informe cal celebrar la decisió del secretari general del PSOE i president del govern en funcions de proposar la nostra companya Meritxell Batet com a presidenta del Congrés, i del senador per Barcelona, Manuel Cruz, com a president del Senat. Us demano un fort aplaudiment per mostrar la nostra alegria i el reconeixement a la proposta feta per Pedro Sánchez.

Sabeu que la proposta inicial de Pedro Sánchez és que jo mateix esdevingués president del Senat, accedint-hi en representació del Parlament de Catalunya. Aquesta proposta no va reeixir perquè l’independentisme i l’abstenció de les dretes van bloquejar la meva designació. Hem portat aquesta qüestió al Tribunal Constitucional perquè considerem que s’ha alterat la composició de la Cambra per manca d’un senador en representació de la Generalitat i s’ha vetat una proposta del grup socialista que institucionalment ens corresponia.

Però hem demostrat un cop més que per a nosaltres aquesta no era una qüestió personal o de cadires. Volíem un president del Senat federalista i dialogant i el tenim. És Manuel Cruz. I tenim també una presidenta del Congrés federalista i dialogant, Meritxell Batet. El nostre és un projecte col·lectiu, no una suma d’ambicions polítiques personals.

Eleccions europees del 26 de maig

766.107 vots / 22%

[2014] 358.621 / 14.3%

Aprofito per dir que estem també molt contents perquè tenim un company del PSC que ha estat proposat com a alt representant de la política exterior i de seguretat de la Unió Europea, responsable de la diplomàcia i la cooperació europees, el company Josep Borrell.

Entendreu que mencioni també la importància que té que la companya Iratxe García Pérez hagi estat elegida presidenta del grup dels Socialistes i Demòcrates al Parlament Europeu. I això ha estat també un efecte directe del magnífic resultat del PSOE a les eleccions europees.

L’elecció dels cinc càrrecs institucionals més rellevants de la Unió Europea, en la negociació dels quals ha estat molt rellevant el protagonisme de Pedro Sánchez, ha posat de relleu la correlació de forces en el Parlament Europeu i, especialment, en els governs dels 28 països membres. No es pot fer una bona política si s’oblida el paper fonamental de la correlació de forces, la vella dama de la que ens parla sovint José Luis López Bulla.

Però tornant a la importància del paper institucional que desenvolupen i desenvoluparan la Meritxell, en Manuel i en Pep, he de dir que molt sovint es parla, i de vegades de forma un pèl despectiva, de la necessitat de gestos. Si algú està demostrant amb fets que creu en la implicació de catalans i catalanes en les tasques institucionals d’abast estatal i europeu és en Pedro Sánchez.

El catalanisme que vol més autogovern, millor finançament, bon govern, reconeixement del caràcter pluricultural i plurilingüe d’Espanya, i un major protagonisme dels catalans en la política espanyola i europea, aquest catalanisme avui el representa millor que ningú el PSC.

Com també representem una força política que vol promoure el respecte i la convivència, fugint d’extremismes i contribuint a superar una dinàmica de blocs enfrontats incapaços de dialogar. Respecte per les persones, les idees, les institucions i la legalitat. Respecte per les regles de joc, i pels mecanismes i majories necessàries per canviar-les.

Unes breus reflexions sobre les eleccions municipals.

Eleccions municipals del 26 de maig

768.667 vots / 22% / 1.315 regidors i regidores / 90 alcaldies

[2015] 531.435 vots / 17% / 1.279 regidors i regidores / 123 alcaldies

Destaco l’increment de vots que, en efecte, ens confirma com a segona força política del país, però ho fa de forma territorialment desigual.

Aprofito per fer una reflexió sobre els pactes post-electorals. Estem assistint al trist espectacle d’uns partits que dimonitzen uns pactes polítics a determinada localitat, quan són pactes ben similars als que aquestes mateixes forces polítiques fan a d’altres poblacions.

Quin ridícul fan alguns quan critiquen a d’altres partits per pactar amb el PSC, quan ells mateixos ho fan allà on els convé?

Quin sentit té escandalitzar-se perquè un partit se sent perjudicat en una determinada localitat perquè no es respecta la llista més votada, quan en d’altres localitats aquest mateix partit participa en operacions per descavalcar la llista més votada.

Si a Barcelona calia respectar la llista més votada, perquè no calia fer-ho a Tarragona, La Seu, Tremp o Vilanova? O a Gelida, Parets del Vallès, Palafrugell, Sant Feliu de Llobregat, Cabrera d’Anoia, El Catllar o Santa Oliva? O a Sant Cugat, Figueres i Tàrrega?

No era sectari intentar evitar la presència del PSC al govern de les Diputacions del país, quan és el segon partit català, i el primer a la demarcació de Barcelona?

La incapacitat d’acceptar acords entre altres forces polítiques, no dic mostrar una contrarietat o un disgust, sinó la incapacitat d’acceptar els acords entre altres partits és una mostra d’escàs compromís democràtic, que ha portat a lamentables espectacles com els produïts a la Plaça de Sant Jaume de Barcelona o al Saló de Plens de l’Ajuntament de Santa Coloma de Farners.

Si els responsables polítics no respectem les regles del joc, com demanarem a la ciutadania que ho faci? Com consolidarem una cultura democràtica basada en el respecte i la convivència?

Respectem, doncs, les regles del joc, respectem els mecanismes que estableix la llei electoral, que assenyala com s’obtenen les alcaldies i les presidències de consells comarcals i diputacions. Reconeguem la legitimitat dels pactes assolits amb transparència i governem, tots els partits, sense perdre mai el sentit institucional, evitant el sectarisme i una política de blocs que polaritzaria el país sense remei.

Contra els blocs, transversalitat.

Contra el bloqueig, governs estables.

Contra el sectarisme, respecte institucional.

En aquest període s’ha produït també el balanç d’un any de govern Torra-Aragonés. I no cal dir que en fem un balanç negatiu: inacció, divisió interna i desconcert són les principals característiques de l’actual govern de Catalunya.

Sense nord, sense cohesió, sense pressupostos, sense prioritats i sense la mínima eficàcia exigible a un govern que mereixi aquest nom. Un govern que assisteix impassible al deteriorament dels serveis públics i a la pèrdua d’oportunitats per construir la Catalunya més pròspera i més justa, més lliure i més segura que necessitem i mereixem. Com més aviat passem pàgina, millor.

No voldria acabar sense mencionar la decisió de la Comissió Executiva d’endegar els treballs preparatoris del 14è Congrés del Partit, que se celebrarà, si els calendaris electorals no ens fan alterar la previsió, els dies 14 i 15 de desembre.

Aprofito per desitjar sort i encert a tots els companys i companyes que han estat recentment elegits i elegides. Recordeu-los-hi a tots i totes que han de ser la nostra millor carta de presentació, per la seva capacitat de diàleg, per la seva capacitat de treball, per posar per davant de tot l’interès de la ciutadania, i per recordar sempre que per un socialista, per una socialista, la vocació de servei públic és permanent i sagrada, que serem avaluats pels fets i pels resultats obtinguts, i que la gent espera de nosaltres que contribuïm a construir un país millor, un país per tots i totes, superant enfrontaments i divisions.

Moltes gràcies.

Pregunta al President

Pregunta del president del grup parlamentari Socialistes-Units per Avançar, Miquel Iceta, al president de la Generalitat

Parlament de Catalunya, 26 de juny de 2019

[enllaç al vídeo]

Gràcies, president.

Molt Honorable president de la Generalitat, quina opinió li mereix el fet que la Mesa del Parlament decidís ahir no admetre a tràmit la Iniciativa Legislativa Popular per la qual es pretenia aprovar la declaració d’independència?

**************

President, dedueixo doncs que li sembla bé i me n’alegro.

Però ahir aquesta decisió va evidenciar una divisió entre els dos grups que donen suport al Govern. I des del nostre punt de vista sembla ben difícil assegurar una acció de Govern, una acció política coherent, quan es té una discrepància tan important sobre un tema tan rellevant.

L’informe del Lletrat Major era inequívoc: no es podia admetre a tràmit la ILP. I des del nostre punt de vista potser cal ser molt clars al respecte. No es poden prendre acords que se situïn fora de la legalitat. Fins i tot, i ho he esmentat en d’altres ocasions, una sentència del Tribunal Europeu de Drets Humans ens recorda que les sentències dels Tribunals Constitucionals són definitives i de compliment obligatori. Que quan una autoritat pública rebutja complir una sentència del Tribunal Constitucional, està violant els principis de l’Estat de dret, la separació de poders i la lleial cooperació entre organismes estatals.

President, des del nostre punt de vista, fora de la legalitat no hi ha camí. Ho hem dit manta vegades. O més ben dit, potser hi ha un camí, però porta al desastre. L’engany o l’autoengany pot generar, entre d’altres mals, una gran frustració, i la nostra obligació col·lectiva com a diputats i diputades és evitar-ho. Li demano que es comprometi en nom personal i en el del seu govern a actuar sempre en el marc de la llei. Perquè creiem que només així es pot servir els interessos de la societat catalana en el seu conjunt. Sé que en aquests moments una de les consignes més repetides és aquest ‘Ho tornarem a fer’. Facin el que tinguin per convenient, però facin sempre dins de la legalitat, amb ple respecte per totes les persones i per totes les idees, amb ple respecte a les institucions, amb ple respecte al poble de Catalunya al què han de servir. Facin el favor de governar i atenir-se a una legalitat que, efectivament, podem canviar si utilitzem els mecanismes i les majories necessàries per fer-ho.

 

 

Intervenció en el debat parlamentari sobre el balanç d’un any de govern

INTERVENCIÓ DE MIQUEL ICETA EN LA COMPAREIXENÇA DEL PRESIDENT PER TAL DE FER BALANÇ DEL PRIMER ANY DE GOVERN, Palau del Parlament, 13 de juny de 2019

[enllaç al vídeo de la intervenció inicial]

[enllaç al vídeo de la rèplica]

Gràcies, senyor president.

Senyores i senyors diputats.

Molt Honorable president de la Generalitat,

Aquesta compareixença ens ha de servir per establir el balanç d’un any de govern presidit per vostè. I en l’opinió del nostre grup es tracta d’un balanç clarament negatiu.

Vostè ha parlat de les qüestions positives i en algunes podem coincidir però com comprendrà correspon a la oposició explicar el que creiem que no ha anat bé. I per resumir, el govern de coalició entre Junts per Catalunya i Esquerra Republicana de Catalunya, des del nostre punt de vista ens ha fet perdre un any més.

I permetin que justifiqui aquesta opinió en funció dels objectius que vostè mateix es fixava en el debat d’investidura.

Fa un any vostè fixava quatre objectius de govern: fer efectiva la República, restituir Carles Puigdemont com a president, posar en marxa un procés constituent, i aprovar les lleis de l’anterior legislatura que havien estat suspeses pel Tribunal Constitucional.

No crec que em pugui dir que exagero si dic que aquests objectius no han estat assolits.

Probablement perquè eren objectius impossibles de materialitzar, però va ser vostè mateix que els va situar en el frontispici de l’acció del govern que presideix.

Recordo que llavors hi havia una polèmica entre els que defensaven el govern legítim i els partidaris d’un govern efectiu. I el cert és que no hem tingut ni una cosa ni l’altra.

Pel que fa al govern efectiu, vostè mateix el juliol de l’any passat afirmava amb contundència: “Els governs acostumen a dimitir si els seus pressupostos no s’aproven i em sembla que això és un mandat democràtic d’autoexigència”. És clar que vostè es referia al govern d’Espanya, perquè no devia imaginar que el govern que vostè presideix, un any després d’aquella afirmació tan rotunda, es trobaria sense pressupostos aprovats pel Parlament, i que ni tant sols el propi govern els ha aprovat formalment el Govern en una reunió del Consell Executiu.

No fa pas tant aquest Parlament va aprovar un mandat parlamentari que deia que han de presentar un projecte de pressupostos a la Cambra o a presentar una moció de confiança. I vostès, que tant sovint es vanten d’obeir només el Parlament, en aquest cas han decidit desatendre’l com a mínim fins ara. El control de compliment d’aquesta resolució s’haurà de produir el 8 de setembre. Pensen complir-la? Esperem que sí.

Ha estat un any de protestes de treballadors públics perquè consideren que s’incompleixen de forma reiterada els acords negociats amb el govern, i veuen com es van deteriorant les seves condicions laborals i com es va erosionant el seu poder adquisitiu. Ja siguin mestres, metges, infermeres, mossos, bombers, o altres treballadors públics, o dels serveis concertats amb la Generalitat.

Ha col·lapsat l’aplicació de la llei de dependència, les llistes d’espera han augmentat un 10% i ha fracassat de forma rotunda tant el desplegament de la Renda Garantida de Ciutadania com la gestió dels menors estrangers no acompanyats.

Ni tant sols els temes sobre els que vostès en algun moment han mostrat algun entusiasme, com el Fòrum Cívic i Social Constituent, semblen projectar-se més enllà dels llampants powerpoints fabricats a Palau. Com molts han dit estem en un impàs entre un ‘procés’ ja fracassat i un no se sap ben bé què. Avui ens ha dit que aviat sabrem, tindrem notícies, i per tant, les esperarem amb interès

El seu govern, senyor President, des del nostre punt de vista, manifesta signes de fatiga i desconfiança interna, exhibeix una notable manca d’estratègia compartida, és incapaç de situar un horitzó raonable de legislatura, i tampoc no té clar que farà després de la sentència que arribarà com a màxim a la tardor. I com no sap què farà, vostè mateix ha dit que ha obert un procés de consultes sobre l’immediat esdevenidor però ho fa amb entitats que no són responsables davant d’aquesta Cambra.

El seu govern, a més, i a la sessió de control n’hem tingut una evidència, segueix pensant, només i com a molt en mig país. Només sembla preocupar-se pels que comparteixen l’objectiu de la independència o per aquells seguidors fidels del ‘procés’ que avui estan esperant que vostès ofereixin l’enèsim full de ruta.

I mentrestant, les dades econòmiques presenten signes preocupants. Vostè ens demanava dades. Dades de l’Idescat per trobar una font: Està caient el creixement econòmic. Si el segon trimestre de 2018 la taxa de variació interanual del PIB era segons l’Idescat un 2,8% en el primer trimestre de 2019 ha baixat fins el 2%. Fa un any el conjunt d’Espanya creixia el 2,6% (menys que Catalunya), mentre avui creix el 2,4% (més que Catalunya).

Quan vostè va arribar a la presidència, la taxa d’atur era de l’11,39%  (això són dades del segon trimestre de 2018 segons l’Idescat), mentre que el primer trimestre d’enguany s’enfila fins l’11,64%. En canvi, en el conjunt d’Espanya passa del 15,28% al 14,70%.

L’índex de confiança empresarial ha caigut un 2,1%, mentre en el conjunt d’Espanya aquesta davallada és inferior, és de l’1,9%.

Al llarg de 2018 la inversió estrangera a Catalunya va caure un 11,7%, mentre en el conjunt de l’Estat creixia un 71% i a la Comunitat de Madrid creixia un 125%.

I és cert, les exportacions catalanes han crescut i n’estem molt satisfets. Ara, és veritat que en termes relatius, en el conjunt de l’exportació espanyola, hem perdut pes relatiu. I avui mateix i li ensenyava, jo no li ensenyo la fotocòpia però certament Eduardo Magallón a la Vanguardia ens diu citant l’Idescat, que les exportacions cauen per primer cop des de 2011.

El dèficit comercial català va augmentar dels 15.500 milions d’euros registrats el 2017, al 19.100 de 2018.

Som l’única Comunitat Autònoma que té el deute qualificat de bo escombraria per Moody’s, Fitch i Standard & Poor’s.

Mentre el 2017 Catalunya liderava el rànquing mundial de trobades internacionals, l’any 2018 vàrem baixar fins a la quarta posició.

Hem pogut escoltar aquests dies les queixes dels rectors i rectores de les universitats públiques catalanes que demanen al govern un esforç donat que el sistema universitari català ha patit des de 2012 retallades d’un 30%. Avui el finançament de les nostres universitats està per sota del de fa 10 anys. El 2010 el pressupost destinat a finançar la universitat pública era de 1.000 M € i avui és de 750 M €. Quin model productiu volem pel nostre país si no es basa en el coneixement i la innovació?

Quan suspenem la seva gestió de govern, Molt Honorable President, ho fem també per altres motius:

Incompliments dels mandats parlamentaris: el de reduir les taxes universitàries, el d’aprovar el nou contracte programa de la Corporació Catalana de Ràdio i Televisió o el d’establir un fons extraordinari pels ajuntaments per a incrementar els ajuts socials gestionats localment.

No han desplegat la llei d’infància.

Tenen un deute important amb entitats socials de tota mena.

Tenen un deute important amb els Ajuntaments, especialment el deute corresponent a la manca de finançament de les escoles bressol.

No estan suficientment compromesos amb respecte de l’escola inclusiva i de l’ajut als infants que requereixen una atenció especial.

No han actualitzat el decret de menjadors escolars.

No s’han compromès prou en el desplegament i el finançament del Pacte Nacional per la Indústria.

No han desplegat reglamentàriament la Llei que garanteix els drets de les persones LGTBI.

Hi ha greus mancances en la planificació educativa.

Hi ha aquesta incertesa sobre el futur de la nostra la Formació Professional.

Nosaltres creiem que no hi ha prou impuls a la feina del Servei d’Ocupació de Catalunya.

No han presentat la llei sobre les Àrees de Promoció Econòmica Urbana, compromís que havien pres.

També hi ha mancances en infraestructures, ens van dir que presentarien un Pla d’Inversions que no s’ha fet

Han renunciat a impulsar una reforma fiscal més justa i progressiva.

No han desenvolupat el Pla de xoc per incrementar el parc públic d’habitatge al que s’havien compromès.

No  han incrementat les places de residència pública.

En set anys no s’ha incorporat al sistema energètic català cap nou megawatt d’energies renovables.

No han aprovat el Decret que ha de desenvolupar el Reglament de Turisme que està pendent des de 2016.

És veritat, semblen més preocupats per reformar l’ àrea de seguretat institucional, que per atendre les necessitats de la seguretat ciutadana, que demana més presència policial al carrer i no més escortes pel president o expresidents.

Els seus viatges institucionals tenen més a veure amb el fracassat intent d’internacionalitzar el procés que amb la defensa dels interessos econòmics de Catalunya a Europa i la resta del món.

Van dir en el debat d’investidura que es crearia de l’Agència Pública de Formació i Qualificació Professionals de Catalunya, que hi hauria un Pla de promoció de l’activitat física i l’esport, o que s’aprovaria la llei sobre el sistema de recerca i innovació. Compromisos concrets que han estat incomplerts. Certament, eren els compromisos per 4 anys i estem parlant del primer any, però en tot cas jo tinc l’obligació de recordar aquests compromisos pendents.

I, no han presentat el projecte de pressupostos.

Miri Sr. President de la Generalitat,

No podem fer un balanç positiu de la gestió del seu govern. Però certament ens n’alegrem de totes aquelles bones notícies que vostè ha donat. Que moltes poden tenir a veure amb la gestió del Govern i altres amb una empenta de la societat catalana, que nosaltres compartim i celebrem.

Ara, vostès encara estan dient “ho tornarem a fer”. “Ho tornarem a fer” és contradictori amb assegurar el progrés del país. I creiem que ho hem vist.

Vostè parlava d’un grup de treball sobre detencions arbitraries, jo li podria parlar de la sentència del Tribunal Europeu de Drets Humans. Que diu que quan un defensa els seus drets, el primer que ha de fer és complir amb la legalitat.

Vostès encara no s’han compromès a complir amb la legalitat i el nostre país el que necessita és certesa. És estabilitat. És un govern que treballi per tothom. I no és el govern que vostè està presidint.

President, esperarem la seva rèplica però nosaltres no creiem que les coses estiguin ben enfocades.

 

*************

President, com a contribució a aquesta part final del debat ja saben que haurem de tenir un debat d’orientació política general del govern per tant potser no cal que en perdem un de monogràfic que pot anar per una altra cosa. Però en tot cas president li demano disculpes perquè la brevetat farà que no em pugui estendre sobre algunes de les qüestions que ha plantejat.

Com vostè és un amant dels clàssics, a mi em venia al cap aquella expressió “els Déus ceguen aquells que volen perdre” perquè és que a vegades es diuen coses des d’aquesta tribuna que jo no sé si ens veuen lluny d’aquí, em refereixo a altres galàxies, veure un president de tot un Govern davant un Parlament parlant de repressió i de manca de possibilitats de diàleg i de debat, deuen pensar que potser no hi som del tot.

Jo crec que tenim instruments de debat polític i d’acord molt potents. Una altra cosa és que potser no els sabem fer anar, i vostès jo crec que viuen en una certa realitat virtual, la de la desobediència obedient de la república inexistent.

I jo m’atreveixo a demanar-li i ho faig amb tota la humilitat que es llegeixin aquesta decisió del Tribunal Europeu dels Drets Humans sobre el recurs presentat per 76 diputats d’aquest Parlament. Els hi demano perquè potser trobaran allà algun dels motius que inhabiliten alguns dels plantejaments que ens diuen que volen fer.

Vostè ha explicat molt la frase “ho tornarem a fer”, jo no repetiré l’explicació gramatical i de contingut. El problema és el “ho”. Què és el que tornarem a fer? Saltar-nos la llei? Prescindir de l’opinió de la meitat dels catalans? Trepitjar els drets de l’oposició? Tot això hi cap en aquest “ho”? O és una altra cosa? M’estimaria molt més que fos una altra cosa perquè realment quan s’han volgut agafar dreceres inexistents hem pres mal i ho dic en plural. Hem pres mal. I vostè m’ha fet el retret de què potser no hem parlat de l’excepcionalitat de la situació i de la judicialització. Miri, en 10 minuts jo havia de fer un judici del seu govern i el que no volia és que l’altre judici servís per escapar-se del que ha de ser la critica legitima parlamentària de l’oposició al govern que hi ha, i per tant no hem pogut parlar de totes les coses que m’agradaria.

L’hem seguit molt aquest judici, i hem patit molt, pels jutjats i pels que han de jutjar, que tampoc m’agradaria gaire estar a la seva pell. Hem escoltat els testimonis, hem escoltat els al·legats, als advocats. Escoltin, suposo que les opinions segueixen sent tan dividides com eren abans. Però algunes de les defenses que s’han fet han posat de relleu que potser algunes de les certeses amb les quals des d’aquesta tribuna es manifestaven determinades coses, potser no eren tan sòlides com les pensaven amb aquell abrandament. Per tant jo el que demano és prudència. Una cosa tan senzilla com haurem de fer un diàleg, però aquest diàleg té un requisit previ que és l’acceptació de la legalitat fins que no tinguem les majories per canviar-la.

President no és gaire demanar, crec, si pensem en el conjunt del país. Perquè vostè té raó. Vostè és un independentista i creu en la independència de Catalunya, i és lògic i jo no li faré mai cap retret des del punt de vista del que és el seu ideal. El que sí que crec que tinc dret és a fer-li retrets si per arribar a construir aquest ideal trepitja els drets d’altres. Si per arribar a construir aquest ideal es salta una llei que és la norma de convivència de tots plegats.

Ja sé que segurament també és discutible això que dic, jo només demano que algú hi reflexioni una mica. Que algú hi pensi perquè és que algunes coses que ens han passat ens les haguéssim hagut d’estalviar.

Vostè m’ha demanat alguna cosa concreta que jo li vull dir clarament. Diu “vostè no parla dels incompliments de l’Estat”. Escolti, jo vull que l’Estat compleixi, i de fet per això entre altres motius el nostre grup estava molt il·lusionat amb les perspectives que obrien els Pressupostos Generals de l’Estat. Segur, insuficients, però allà hi havien 2.200 M€ en inversió pública de l’Estat a Catalunya, i ens va semblar que era una bona notícia. Però malauradament allà no hi va haver majories i no es van poder aprovar.

I per últim, les dades diferents. Miri, dades les traiem tots del mateix lloc. A vegades són els períodes els que canvien. Nosaltres estem preocupats per la situació econòmica. Apreciem la millora però creiem que podríem fer molt més per fer-la més sostenible i que arribés a tothom. I aquest és el debat que hem de tenir, probablement en el debat d’orientació política general serà el moment, però després vostès han de saber que en un any aquest Parlament no ha aprovat cap llei provinent del seu govern. Aquesta és una dada interessant, i la manca de pressupostos és des del nostre punt de vista la prova més evident que el govern no ha estat a l’alçada

Pregunta al President

Pregunta del president del grup parlamentari Socialistes – Units per Avançar, Miquel Iceta, al president de la Generalitat

Parlament de Catalunya, 13 de juny de 2019

[enllaç al vídeo de la pregunta]

[enllaç al vídeo de la rèplica]

Gràcies, senyor president.

Molt Honorable President de la Generalitat,

President, és vostè capaç de compaginar la lleialtat a un projecte polític amb el capteniment que correspon a l’exercici de la seva alta responsabilitat institucional?

 

********************

 

President, vull ajudar-lo.

Vostè pot desitjar que els ajuntaments del país siguin governats per majories independentistes. Faltaria més. Però no pot en cap cas negar la legitimitat d’establir altre tipus de majories, siguin homogènies o transversals. Ni vostè ni la portaveu del seu govern ni cap membre del consell executiu.

Vostè té tot el dret a defensar un projecte polític determinat, però no té dret a negar la catalanitat dels altres projectes polítics que democràticament s’expressen en el nostre país.

Fa basarda haver-ho de recordar, però cal fer-ho.

Tots els ciutadans i les ciutadanes de Catalunya són iguals en drets i deures. Cal respectar els resultats electorals. Tots els vots valen igual. Tots els electes tenen les atribucions que els reconeixen les lleis. Qualsevol pacte que s’estableix lliurement entre forces polítiques democràtiques és legítim. I les previsions de la llei electoral són d’obligada aplicació en el moment d’elegir alcaldes i alcaldesses.

Li agradaran més o menys però vostè té l’obligació de respectar tots els alcaldes i alcaldesses de Catalunya. També com a mostra de respecte a tots els catalans i totes les catalanes.

Per tant, president, torno a dir-li: vostè pot expressar el seu desig  favorable a l’establiment de majories independentistes però no pot en cap cas negar legitimitat a majories diferents.

Quan un candidat o candidata a l’alcaldia obté una majoria simple de vots i de regidors, però topa amb la voluntat igualment democràtica d’una majoria absoluta de regidors que elegeixen com a alcalde o alcaldessa una altra persona, cal respectar aquesta decisió democràtica. A tot arreu. A Barcelona o a Gelida.

Espero que ningú no oblidi aquesta regla d’or.

Cal mirar, i el president de la Generalitat ho ha de fer més que ningú, el país sencer, i no només la part amb la què més es coincideix.

Aquesta és la manera amb la que legítimament es pot compaginar la lleialtat a un projecte polític i el capteniment institucional de la presidència de la Generalitat.

Pregunta al President

Pregunta del president del grup parlamentari Socialistes – Units per Avançar, Miquel Iceta, al president de la Generalitat

Parlament de Catalunya, 29 de maig de 2019

[enllaç al vídeo]

Gràcies, Sr. President.

Molt Honorable President de la Generalitat,

Quin balanç feu de l’acció de govern un any després de la vostra elecció com a president de la Generalitat i quines són les prioritats i perspectives pel que resta de legislatura?

**************************

Molt Honorable President,

Em sembla que l’ajudaré a fer un balanç una mica més objectiu.

El nostre grup fa un balanç negatiu de la seva obra de govern. Creiem que és un govern ineficaç, un mal govern.

Quan parlem d’ineficàcia, parlem del desplegament fallit de la Renda Garantida de Ciutadania.

Parlem de greus mancances en la gestió dels menors estrangers no acompanyats.

Parlem d’incompliments dels mandats parlamentaris com, per exemple, el mandat de reduir les taxes universitàries, l’aprovació del nou contracte programa de la Corporació Catalana de Ràdio i Televisió o l’establiment d’un fons extraordinari pels ajuntaments per a incrementar els ajuts socials gestionats localment.

Parlem de la manca de desplegament de la llei d’infància.

Parlem del sobreesforç que s’exigeix sense cap mena de contrapartides als mossos, als metges, a les infermeres, als mestres, als bombers.

Parlem del deute amb entitats socials de tota mena.

Parlem del deute amb els Ajuntaments, especialment el que té a veure amb el finançament de les les escoles bressol.

Parlem de la manca de compromís amb respecte de l’escola inclusiva i dels infants que requereixen una atenció especial.

Parlem de no haver actualitzat el decret de menjadors escolars.

Parlem de no haver desplegat reglamentàriament la Llei que garanteix els drets de les persones LGTBI.

Parlem de manca de compromís suficient en l’esforç per reduir les llistes d’espera.

Parlem de mancances en infraestructures i en transport públic. On és el Pla d’Inversions al què s’havien compromès?

O podem parlar de compromisos adquirits en el debat d’investidura com la creació de l’Agència Pública de Formació i Qualificació Professionals de Catalunya, o el Pla de promoció de l’activitat física i l’esport o la llei sobre el sistema de recerca i innovació.

Parlem de la incapacitat d’aprovar al Govern i de portar al Parlament el projecte de pressupostos pel 2019. I estem arribant ja al mes de juny.

President, quines són les prioritats del seu govern a partir d’ara, a quin horitzó de legislatura es compromet, celebrarem enguany el debat sobre l’orientació política general del govern, tindrem pressupost pel 2019, i per l’any que ve?

La societat catalana mereix un govern que govern, que ho faci bé, i que doti d’estabilitat l’acció política. I el seu govern, senyor president, creiem que no ho fa.