Notícies i articles a Scoop.it

scoopit_mi_petitUs recordo que gairebé cada dia recomano articles a través del meu Scoop.it, de Twitter, i de la meva pàgina a Facebook. Aquí hi trobareu les meves intervencions més recents, i aquí accediu al meu Arxiu. Ho trobareu tot plegat al meu web personal miqueliceta.cat Aquest Diari continua al blog del meu web.

Pregunta al president

[enllaç al vídeo]

Gràcies, senyora presidenta,

Molt Honorable senyor president de la Generalitat,

En la passada sessió de control li vaig preguntar si tenia previst anar a la reunió de la Conferència de presidents quan fos convocada. Em va dir que no, que això era autonomisme ranci. Li vull recordar que vostè no només representa els independentistes. Vostè també representa la majoria de catalans que no van votar opcions independentistes. Gent que paga els seus impostos i té dret que vostè defensi els seus interessos a tot arreu, en tot moment, i en especial a les institucions de les que forma part.

Avui hem sabut que, en canvi, el Govern sí participarà en la reunió del Consell de Política Fiscal i Financera. No cal dir que ens n’alegrem. El vicepresident anirà a defensar els interessos dels catalans i les catalanes, anirà a defensar el marge financer de la Generalitat, el sostre de despesa i la modulació de l’esforç de reducció del dèficit. Sap que hi trobarà suports, els de la generalitat valenciana i el Govern de les Illes i altres Comunitats Autònomes.

Senyor president, no creu que aquesta hauria de ser sempre la línia de conducta del seu govern. Participar, cercar complicitats i intentar fer avançar els interessos del país en tots els instruments multilaterals sense menys tenir la necessària relació bilateral?

 

********

 

Sr. president, aquest mateix matí la meva companya Meritxell Batet preguntava a vicepresidenta del govern en la sessió de control al Congrés sobre la necessitat d’avançar en el camí del diàleg, la negociació i el pacte. Li demanava passar dels gestos a l’acció. Li demanava obrir la perspectiva de la reforma constitucional.

Com vostè sap nosaltres no compartim la política de falses dreceres, el problema que tenim no es resoldrà de forma unilateral ni saltant-se la llei.

Li dic això perquè ahir un diari català, l’ARA, tenia el següent titular de portada: “Pressupostos 2017. Junqueras gestionarà la partida oculta del referèndum”. Fa dies que es parla d’un projecte en el que figura una partida per ser impugnada i una altra, amagada, per intentar fer el que tothom sap que no es pot fer. Em recorda les declaracions del seu antecessor quan va dir: “Hem d’enganyar l’Estat”.

Sr. president, l’aposta pel diàleg és incompatible amb iniciatives unilaterals i il·legals. Li demano en nom del meu grup que ho tingui ben present si el que vol és, de veritat, defensar els interessos de Catalunya, i de tots els catalans i les catalanes.

Dues conferències

En dues conferències, pronunciades una a Barcelona i l’altra cinc dies després a Madrid, he presentat la meva visió de la situació actual de les relacions entre Catalunya i la resta d’Espanya i he intentat descriure un camí per sortir de l’atzucac. Aquí les teniu en format pdf “Catalunya i Espanya: el moment decisiu” i “Trabajar por el pacto“.

Intervención en el desayuno informativo organizado por Nueva Economía Fórum

INTERVENCIÓN DE MIQUEL ICETA EN EL DESAYUNO INFORMATIVO ORGANIZADO POR NUEVA ECONOMÍA FÓRUM (Madrid, 23.11.16)

[enlace al vídeo]

Muy buenos días, señoras y señores,

Empiezo agradeciendo a Nueva Economía Fórum su invitación, a los patrocinadores su inestimable colaboración y a Ángel Gabilondo su cariñosa presentación, en la que se pone en evidencia la amistad que nos une.

Quiero agradecer la numerosa asistencia a este acto, al tiempo que debo disculpar a mis compañeros diputados y diputadas en el Congreso que no han podido acompañarnos por celebrarse hoy un pleno de la Cámara que se inicia con la sesión de control al Gobierno.

No me resisto a dar algún dato de presentación. Soy Miquel Iceta, primer secretario del PSC. Elegido el pasado 15 de octubre en un proceso de primarias al que concurrimos dos candidatos, encabezo una Comisión Ejecutiva que contó con el apoyo de un 88% de los delegados y delegadas al Congreso.

Por otra parte no soy un recién llegado a la política. En 1977 me afilié al Partido Socialista Popular Catalán y me incorporé por primera vez a la dirección del PSC en 1984.

El PSC representa electoralmente entre 500.000 y 600.000 catalanes y catalanas, como se ha demostrado en las recientes elecciones municipales, autonómicas y generales. Mantiene 123 alcaldías y está presente en los gobiernos locales donde vive el 64% de los catalanes, entre ellos las cuatro capitales de provincia, manteniendo en Lleida y Tarragona la alcaldía.

La relación entre Cataluña y el resto de España es uno de los tres principales problemas a los que nos enfrentamos. Los otros dos son la crisis económica, sus secuelas y la necesidad de impulsar la incipiente recuperación creando empleo y reduciendo las desigualdades, y la necesidad de recuperar la confianza en la política y las instituciones combatiendo y castigando eficazmente la corrupción.

Entenderán que me centre en el problema de la relación entre Cataluña y el resto de España. La posición del PSC es la siguiente: ni la independencia ni el inmovilismo son opciones viables ni sensatas. Nos oponemos frontalmente a dividir la sociedad catalana y a separar a Cataluña del resto de España. Por ello proponemos renovar el pacto de 1978 a través de una reforma constitucional federal cuyas líneas maestras acordamos con todos los socialistas de España el 6 de julio de 2013 en Granada.

Los socialistas catalanes queremos representar un catalanismo abierto e integrador, dialogante, pragmático y pactista, que rechaza tanto el inmovilismo como las iniciativas unilaterales que pretenden ignorar la legalidad. Queremos superar la disfunción democrática causada por la Sentencia del Tribunal Constitucional que alteró el Estatuto votado por la ciudadanía, al tiempo que queremos dar un nuevo impulso a la modernización del Estado, y deseamos proporcionar un marco de convivencia que pueda recibir el apoyo mayoritario de los catalanes y del conjunto de los españoles.

Ni defendemos la independencia ni reclamamos el derecho de autodeterminación. Y como hablamos de cambiar España, cuando hablamos de referéndum nos referimos a un referéndum en el que estarán llamados a participar todos los españoles.

Un referéndum en el que se someta a ratificación un ambicioso pacto político que debe alumbrarse en el periodo 2016-2020. Un pacto para muchos años, para seguir juntos y progresar juntos.

¿Qué elementos deberían incorporarse a esta reforma constitucional federal en lo que se refiere a la estructura territorial del Estado? Para simplificar, desde el PSC hablamos de “cuatro erres”. R de reconocimiento. R de reglas. R de recursos. Y R de representación. Dejo la primera R para el final.

Reglas. Para mejor distribuir las competencias, para evitar conflictos, duplicidades, solapamientos e interferencias. Para reconocer las competencias que recogen singularidades y hechos diferenciales.

Recursos. Fijando los grandes principios del sistema de financiación que debe ser suficiente, solidario, pero también justo y equitativo. Recogiendo los conceptos de esfuerzo fiscal similar y ordinalidad, así como la figura de los Consorcios Tributarios.

Representación. A través de un Senado o un Consejo federales. Que haga de la cámara alta un verdadero instrumento de integración y cooperación territorial. Que haga posible el gobierno compartido. Saben ustedes que federalismo aúna autogobierno y cogobierno. El cogobierno reside fundamentalmente en la cámara territorial, sea un Senado o un Consejo federal.

La primera R, reconocimiento, es la más compleja, a pesar de que no tiene coste económico alguno y forma parte de los intangibles. Queremos que la Constitución reconozca a Cataluña en su identidad y su aspiración. Los acuerdos de Granada lo explican así: “Creemos que en el federalismo se ubican las mejores soluciones para reconocer, respetar e integrar las diversas aspiraciones nacionales que conviven en España” (punto 16, página 6). Y apunta una posibilidad concreta que consiste en incorporar al texto constitucional los derechos históricos de Cataluña recogidos hoy en el artículo 5 del vigente Estatuto, que dice lo siguiente: “El autogobierno de Cataluña se fundamenta también los derechos históricos del pueblo catalán, en sus instituciones seculares y en la tradición jurídica catalana, que este Estatuto incorpora y actualiza al amparo del artículo 2, la disposición transitoria segunda y otros preceptos de la Constitución, de los cuales deriva el reconocimiento de una posición singular de la Generalitat con relación al derecho civil, la lengua, la cultura, la proyección de éstas en el ámbito educativo, y el sistema institucional en el que se organiza la Generalitat”.

Para muchos catalanes, y para el PSC, Cataluña es una nación. Esa definición forma parte de la tradición catalanista desde hace ya más de siglo y medio, está recogida en los documentos fundacionales del PSC, y se mantiene viva en nuestra cultura y nuestras leyes. Ustedes saben, por ejemplo, que el 11 de septiembre es la Fiesta Nacional de Cataluña, y que fue regulada por ley, aprobada en su día con el voto unánime del Parlament en 1980. Y no fue recurrida.

Para los socialistas catalanes, nación no es un concepto que lleve aparejado el de soberanía o el de Estado. Hay naciones que no son Estados. O mejor, naciones que comparten Estado con otras naciones.

España es plural, sí. España es diversa, sí. Algunos de los pueblos que la integran tienen una identidad diferenciada y tienen aspiraciones nacionales porque se consideran a sí mismos una nación, sí.

Pero la convicción de que España integra diversas naciones no es incompatible con considerar que España es una nación. Una nación de naciones como decía el socialista leonés Anselmo Carretero hace ya muchos años. Como señalaron Felipe González y Carme Chacón en un valiente artículo del año 2010: “La concepción de España como ‘Nación de naciones’ nos fortalece a todos”.

Algunos desconfían y dicen: hombre si queréis que se os reconozca como una nación es porque queréis ser un Estado independiente. Y nosotros decimos que, en Cataluña ciertamente hay muchos que sí que lo quieren, pero nosotros no. Nosotros queremos un Estado moderno que nos represente mejor y que defienda mejor nuestros intereses, no un Estado solo para nosotros.

Por eso decimos que ya tenemos un Estado que es el Estado español, dentro del cual se incluye la Generalitat de Cataluña, para la cual queremos el máximo de competencias para lograr el máximo autogobierno posible en el marco del proyecto compartido que se llama España en donde la soberanía reside en el conjunto del pueblo español.

¿Es esto tan difícil de entender? ¿Y por qué Cataluña es una nación? Pues, sencillamente, porque muchos catalanes lo sienten así. Es difícil encontrar una definición de nación que sea unánimemente aceptada. Para unos es sujeto de soberanía, para nosotros es sentimiento de identidad y de pertenencia.

Que muchos catalanes sientan que Cataluña es una nación, ¿la hace mejor o peor que otras Comunidades Autónomas españolas? No. Simplemente la hace diferente. Desde luego no hay muchas Comunidades españolas en las que haya partidos que prometan conseguir la independencia de forma unilateral y recojan casi un 48% de los votos.

¿Y es malo ser diferente? No debería serlo. De lo que se trata precisamente es de integrar y hacer compatibles las diferencias con la existencia de un proyecto compartido común.

¿Quién tiene miedo a reconocer que España es un país muy diverso con grandes diferencias entre unas zonas y otras?

  • El 40% de la población española vive en CCAA con lengua cooficial distinta del castellano para toda la comunidad (Cataluña, Comunidad Valenciana, Galicia, Euskadi, Baleares), lo que se incrementa a más de un 45% si tenemos en cuenta las protecciones específicas que tienen el bable en Asturias y el catalán en partes de Aragón.
  • El 22% de la población española es protegida por una policía diferente al Cuerpo Nacional de Policía.
  • El 16% de la población española tiene una gestión de las prisiones diferente del resto.
  • El 10% de la población vive en CCAA con sistemas fiscales diferenciados (Euskadi, Navarra y Canarias)

Yo creo que un estado moderno, de tipo federal, como el que tenemos y en el que queremos profundizar más para que sea más eficaz, es el mejor instrumento que se ha inventado hasta la fecha para que los diversos territorios con identidades, culturas y necesidades diferentes puedan convivir armónicamente.

En resumen, los socialistas catalanes creemos que Cataluña es una nación, una comunidad nacional, pero no abrazamos la causa de la independencia. No reivindicamos el derecho de autodeterminación y acabamos de ratificar en nuestro Congreso que la decisión respecto de qué es lo que ha de ser España corresponde a todos los españoles y no a una parte de ellos.

En fin, tiempo habrá para discutir cómo reconocer constitucionalmente la aspiración nacional de Cataluña, pero me gustaría haber dejado claro que para los socialistas catalanes la reivindicación de Cataluña como nación no implica una disputa sobre soberanía, ni un atajo a la autodeterminación, ni la quiebra de la igualdad de derechos entre todos los españoles.

No somos una especie de quintacolumna soberanista o independentista, quizá somos la última viga que resiste la presión que amenaza con derribar el puente de la esperanza de encontrar una solución no traumática al problema de la relación entre Cataluña y el resto de España.

Déjenme que haga un inciso en este momento. Ya hace 8 años que las personas que nos vamos sucediendo al frente del PSC venimos a Madrid a avisarles, a advertirles, de que algo muy grave está pasando en Cataluña.

Cuando el president Montilla, que también era primer secretario del PSC, advertía, ya en el año 2008, del riesgo de desafección en Cataluña hacia España no se le hizo mucho caso. Luego lo repitió Pere Navarro y yo creo haberlo dicho también en otras ocasiones en este mismo foro. Con idéntico éxito. Es decir, ninguno.

Hoy, ante el cariz que han tomado los acontecimientos, quiero creer que algunos en Madrid piensan que quizá deberían haber atendido más este tipo de advertencias.

¿Por qué digo que quizá somos la última viga? Pues porque en Cataluña existen básicamente 3 posiciones:

Una, la que representan Ciudadanos y el PP, que creen que el problema no es tan grave, que el paso del tiempo y el Código Penal lo resolverán. Otra, la que de quienes forman hoy la mayoría parlamentaria que nos gobierna en Cataluña que dice que ya ha desconectado de España. Su imaginario colectivo es lo que llaman República Catalana y en el que España ya no es más que un poder que, todavía (y el adverbio de tiempo es muy importante) les oprime y al que hay que buscar cada día cómo desafiar hasta derrotar.

Y yo digo que cuando desafiar al Estado y desobedecer a los jueces y tribunales se convierte para una parte significativa de la sociedad en una anécdota graciosa, algo muy grave está sucediendo.

Y, por último, estamos los catalanistas. Y, singularmente, los socialistas catalanes.

El catalanismo, esa idea dominante en los últimos 150 años en la política catalana y que consiste en luchar para conseguir el máximo autogobierno para Cataluña al tiempo que se participa en la modernización de España.

Durante mucho tiempo, esta postura catalanista era la defendida por el propio PSC, por CIU y por ICV; cada uno con sus matices.

Ahí quedan los logros de Narcís Serra democratizando las Fuerzas Armadas, los de Ernest Lluch implantando la sanidad universal, y los de tantos y tantos otros socialistas catalanes comprometidos en diferentes niveles en todos los gobiernos de España.

También el impagable esfuerzo de Miquel Roca y Jordi Solé Tura en la redacción de la Constitución. Y el esfuerzo de la antigua CiU de Roca y Duran contribuyendo a la gobernabilidad de España durante muchos años, colaborando con el PSOE y aún más con el PP.

Pero déjenme que les diga una cosa que aún no ha calado suficientemente en Madrid.

Hoy, tanto en las Cortes Generales, como en el Parlament de Cataluña, el único partido que representa hoy ese catalanismo pragmático y pactista es el PSC.

Nosotros somos el único partido que mantiene la voluntad de construir un proyecto en el que sea compatible conseguir el máximo autogobierno posible para Cataluña y, al mismo tiempo, participar en primera línea en el esfuerzo de modernizar España.

Porque CiU hoy ya no existe. Unió ha dejado de tener representación parlamentaria en Madrid y en Barcelona. El PDECat, los herederos de Convergencia, está planteando un referéndum unilateral de independencia junto con ERC y la CUP. Y los antiguos miembros de ICV, hoy inmersos en un proceso de confluencia con Podemos y otros actores como Ada Colau, están en proceso de definición y parece que se decantan por el soberanismo.

El último barómetro del CEO (noviembre de 2016) dice que un 5,7% de los catalanes quieren ser una región de España, al 24,1% ya le parece bien ser una comunidad autónoma, el 23,2% quiere un Estado dentro de una España federal y el 38,9% quiere un Estado independiente; mientras que el resto no sabe o no contesta.

¿Hacia dónde acabará decantándose ese 23,2% que quiere estar en España, pero de una manera diferente a la de ser una Comunidad Autónoma, si no hacemos reforma alguna? ¿Queremos sumar apoyos en favor del pacto o les empujamos hacia la ruptura?

¿Entienden por qué les digo que acaso el PSC y su apuesta federal por la que se decantan el 23% de los catalanes es la última viga del puente? Por eso les pido que nos escuchen y que nos ayuden. No es necesario que estemos de acuerdo en todo, pero sí en una cosa. En la disyuntiva “pacto o riesgo de ruptura” vamos a trabajar por el pacto.

Señoras y señores,

Nosotros conocemos los problemas y somos conscientes de los riesgos de tomar posiciones. Pero preferimos los riesgos derivados de mantener las posturas que nos parecen correctas a los riesgos derivados del absentismo, la claudicación o el silencio.

Por eso no vamos a renunciar a nuestro proyecto de construir una Cataluña mejor en una España diferente. Y una España diferente es una España que debe reconocer la singularidad de Cataluña, y también las demás singularidades que existen, al tiempo que asegura la igualdad de derechos de todos los españoles.

Nosotros queremos un trato diferente en lo que somos diferentes y un trato igualitario y justo en lo que debemos ser todos tratados por igual. Y con eso me estoy refiriendo a la financiación de los servicios públicos esenciales.

Ahora que parece que se va a abrir, ¡por fin!, la reforma del modelo de financiación de las Comunidades Autónomas quiero decir que nosotros coincidimos mucho con aquellos que defienden que los recursos destinados a financiar la educación, la sanidad y los servicios sociales, que son las grandes partidas del gasto del Estado del bienestar que gestionan las CCAA, han de ser los mismos, per cápita, para todos los españoles, residan donde residan. Y que, además, han de ser suficientes para la prestación de unos servicios dignos.

Lo que significa que las administraciones responsables de prestar servicios a los ciudadanos: la Administración General del Estado, las CCAA y los municipios, han tener asignadas las partidas suficientes para proveerlos en función de sus competencias.

También defendemos que los impuestos los pagan las personas, no los territorios. Aunque hay que mantener un equilibrio entre el conjunto de lo que los ciudadanos de un territorio pagan y lo que reciben. Por eso no vamos a dejar de defender la solidaridad interterritorial, que queremos que sea compatible con el principio de ordinalidad recogido también en los acuerdos de Granada.

Y quizá lo vamos a tener que hacer solos porque, en un ejercicio de inconsciencia política, el gobierno de la Generalitat parece que ha decidido inhibirse de esa reforma de la financiación. Quieren dejar a Cataluña sin voz en España, sin nadie que represente sus intereses.

¿Qué puede ser más demostrativo de ese espíritu de desconexión que renunciar a discutir la financiación porque prefieren verse ya como un Estado independiente? Un verdadero disparate.

¿Cómo volver a la vía del diálogo, la negociación y el pacto? Poco podemos esperar del gobierno catalán, decidido a romper en el plazo de un año. Tiene poco interés en arreglar problemas concretos, porque sólo busca aumentar su memorial de agravios. A pesar de todo les seguiremos instando a cumplir con su obligación de trabajar para todos. ¡A ver si toman ejemplo del País Vasco y del pacto PNV-PSE!

¿Y qué podemos esperar del gobierno de España?

Hasta ahora no le hemos visto buscar aproximaciones ni acuerdos. A veces ha parecido esconderse en un burladero como si su único papel fuese el de resistir. Pero es el más fuerte desde cualquier punto de vista. Y por eso le hacemos también responsable de la ausencia de diálogo. No debería escudarse en la falta de voluntad negociadora del gobierno catalán. Pues el gobierno de España lo es de toda España, de todos los españoles y, por tanto, de todos los catalanes. Y tiene la obligación de proponer alternativas que no se limiten a esperar a que el paso del tiempo resuelva el problema o a judicializarlo.

El gobierno de España, y si no lo hace el gobierno deberá hacerlo el Congreso de los Diputados, tiene que plantear que se abra ya el debate sobre la reforma constitucional. Y con mayor urgencia el gobierno de España debe trabajar para acordar la financiación, reducir la conflictividad competencial, tener una especial sensibilidad con respecto a los temas educativos, culturales y lingüísticos, acordar las inversiones, impulsar el corredor mediterráneo, mejorar la gestión del servicio de cercanías, revisando si conviene los términos de la transferencia. El gobierno de España, y si no lo hace el gobierno deberá hacerlo el Congreso de los Diputados, tiene que plantearse la necesidad de revisar algunas leyes orgánicas para profundizar en el autogobierno de las Comunidades: la Ley Orgánica del Poder Judicial, la Ley de Régimen Local, la LOMCE. Hay mucho por acordar y por hacer y el tiempo corre desgraciadamente en favor del conflicto. Por eso hablo de urgencia.

El socialismo catalán hubiese preferido otro gobierno en España. Pero reconoce la legitimidad del gobierno actual. Y precisamente porque queremos a Cataluña y la queremos en España, le pedimos al gobierno del PP que no se limite a esperar el desastre anunciado. Le pedimos que actúe, y nos ofrecemos en lo que se nos requiera para echar una mano. Lo sabe ya la Vicepresidenta y lo sabe el nuevo Delegado del Gobierno en Cataluña.

En nuestra opinión, la disyuntiva es clara: pacto o riesgo de ruptura. Y el socialismo catalán, como siempre, trabajará por el pacto. Nos gustaría contar con la ayuda de muchos para conseguirlo. Desde Cataluña y también en el resto de España.

Y ofrecemos también la colaboración de los municipios en los que gobernamos, a empezar por la ciudad de Barcelona que reclama también un mayor compromiso del Estado en materia de inversiones y equipamientos culturales.

Dejo para el debate las cuestiones que por razón del tiempo han quedado fuera de mi intervención. Y sin duda la situación del PSOE y las relaciones entre el PSC y el PSOE merecerán alguna pregunta.

Muchas gracias por su atención.

 

[descarga la intervención en formato pdf]

Catalunya i Espanya: el moment decisiu

CATALUNYA I ESPANYA: EL MOMENT DECISIU

Conferència a Barcelona Tribuna el 18 de novembre de 2016

 

Correspon en primer lloc agrair la Societat Econòmica Barcelonesa d’Amics del País, a l’Associació Espanyola de Directius i al grup Godó i a La Vanguardia la seva amable invitació a aquesta conferència i dinar-col·loqui. No vull oblidar tampoc agrair els patrocinadors que fan possible l’organització de l’acte.

No cal dir que agraeixo en Miquel Roca la seva amable presentació i l’oportunitat que em dóna per mostrar públicament l’admiració envers la seva trajectòria política, cívica i professional, així com l’afecte que li tinc i el seny que li envejo. Un seny que Catalunya necessita encara més que l’aire que respirem. I no exagero.

El perquè del títol d’aquesta conferència

Els diccionaris diuen que “moment” és un període de temps breu en relació amb un altre. Normalment s’utilitza com a sinònim d’instant. Però també pot ser utilitzat, com ho faig jo avui, per a descriure un període temporal més o menys llarg, però capaç de singularitzar o simbolitzar una circumstància.

I suposo que tots coincidim amb que estem travessant un període de temps singular. I espero que molts comparteixin amb mi que aquest temps ja s’està fent massa llarg. I especialment poc profitós.

Si em pregunto, com Vargas Llosa a Conversación en la Catedral “¿Cuándo se jodió el Perú? o “¿Cuándo se jodió lo nuestro?” com va titular Arturo San Agustín un llibre sobre el nostre monotema particular, no sé si trobaria una resposta satisfactòria.

Alguns dirien que tot va començar amb la Sentència del TC de 2010. Altres dirien que ja en el moment en que es va encarregar un esborrany d’Estatut inflat a l’alça perquè fos retallat a Madrid. O, pot ser, quan vam decidir que ens calia un nou Estatut i no, simplement, una modificació del que hi havia. I, fins i tot, trobaríem qui diria que la cosa mai no ha tingut solució. Des del 1714.

Però el que està clar és que sí que sabem quin final tindrà. I, per a utilitzar els falsos dilemes, com fa el president Puigdemont, jo diré que acabarà “en fracàs o en desastre” el que no és molt esperançador. A menys que canviem de rumb i de ritme. I que ho fem relativament de pressa, abans que sigui massa tard.

Em podran dir exagerat. Però permetin-me que em faci ressò d’un fet que s’esdevindrà demà. Els llegeixo el titular: “Artur Mas inaugurarà un carreró sense sortida dedicat al 9-N”.

Sí, han escoltat bé: “Artur Mas inaugurarà un carreró sense sortida dedicat al 9-N”. Com a subtítol: “Montoliu de Lleida serà la primera població que rendeix homenatge al succedani de consulta amb el nom d’un carrer”. Així ho explica El Periódico. La mateixa notícia a El País: “Un poble de Lleida dedica un carreró sense sortida al 9-N”. I el subtítol: “Artur Mas inaugurarà una via pública que no té sortida dedicada al referèndum del 2014 a Montoliu de Lleida”.

Ho he dit en d’altres ocasions, des de 2010 portem ja prop de 6 anys perduts en el laberint d’un procés que no ha produït cap profit concret, cap avenç tangible, ni pel país ni per a la gent.

Vull que se m’entengui bé. No considero que sigui un profit ni pel país ni per a la gent que Artur Mas o Carles Puigdemont hagin pogut guanyar temps mentre intenten reconstruir el seu partit per a conservar la presidència de la Generalitat. De fet, l’antiga Convergència, des del 2012, només prova de guanyar temps mentre perd pistonada, mentre ERC es dedica a guanyar-li terreny, i la CUP a marcar-los a tots dos.

Esperant el gran dia que tot ho arreglarà, no es preocupen ni d’aprofitar el potencial del nou Estatut ni per assolir noves competències no afectades per la Sentència del Tribunal Constitucional.

Algú em podria dir que es que el govern Rajoy ha tancat l’aixeta de les transferències, i jo li diria que si Andalusia (entre d’altres CCAA), que mai ha tingut un president del PP, ha pogut assolir noves competències amb el govern Rajoy, per quina raó Catalunya no hauria pogut?

A cau d’orella alguns prohoms independentistes ens diuen, mireu a veure si el PP afluixa una mica. Però el govern no té cap estratègia per negociar. Només pensa en el moment de trencar. Qui es pot creure que es vol negociar el referèndum si simultàniament s’afirma que es farà tant sí com no el 2017?

I ara, el President Puigdemont ens diu que no pensa assistir a la conferència de presidents convocada per Rajoy. Autonomisme ranci, diu. No sé què farà el vicepresident Junqueras amb la reunió del Consell de Política Fiscal i Financera. Però la qüestió és, té dret el govern de la Generalitat a deixar Catalunya i els catalans sense veu en instàncies on es prenen decisions que ens afecten?

Algú em dirà que els bascos també diuen que potser no hi aniran. Però ells tenen el concert econòmic, el ‘cupo’ quinquennal, i 5 diputats d’or al Congrés que faran meravelles. I no els critico. Ells van a la seva i van endavant. Nosaltres, no.

Però torno aquí. El president Puigdemont ostenta la més alta representació de la Generalitat i és el representant ordinari de l’Estat a Catalunya. La llei catalana li atribueix la responsabilitat de, cito literalment, “mantenir les relacions amb les autoritats de les institucions de l’Estat, de les comunitats autònomes, i dels ens locals, i de llurs administracions públiques, i també amb les autoritats de l’àmbit internacional”. Això darrer no li dóna gaire feina perquè no hi ha cua de primers ministres o presidents amb els que entrevistar-se. La llei catalana diu també que correspon al president de la Generalitat, i torno a citar literalment, “demanar la col·laboració a les autoritats de l’Estat que exerceixen funcions públiques a Catalunya”.

Li vaig dir al president Puigdemont en una sessió de control al Parlament. Cal que li recordem que representa a tots els catalans i no només als independentistes? Cal que li recordem les obligacions institucionals fixades per la pròpia llei catalana? Té dret a deixar Catalunya i els catalans sense veu?

El govern català va decidir crear un grup de treball conjunt amb el govern de les Illes per treballar sobre la revisió del finançament. I ara no anirà a defensar-lo? No és molt incongruent tot plegat? Espera que siguin uns altres els que defensin els nostres interessos? Ahir mateix el president Montilla assenyalava en un article la necessitat de tenir una estratègia encertada en el nou escenari polític obert a nivell espanyol. Una estratègia que el govern no té.

El problema és que els que volen la independència la presenten com a la única solució i, per tant, no volen resoldre cap problema petit o gran mentre no s’arribi a la independència perquè creuen que així tenen més arguments de cara al seu objectiu final. Però, com diu avui mateix en un article Jordi Casas, convé que com més aviat millor passem de la ficció a la realitat.

Em permetran que insisteixi en que no hi ha solució que no passi pel diàleg, la negociació i el pacte. Que torni a dir que unilateralitat i desobediència no porten enlloc.

Màrius Carol ho definia el passat dimarts en termes incontestables: “Es poden canviar les regles per les que es regeixen les societats, però no és possible saltar-se lliurement les normes de comportament col·lectiu. (….) Si les lleis no ens agraden, no ens semblen justes, o considerem que exigeixen ser actualitzades, utilitzem els mecanismes de la democràcia per eliminar-les, canviar-les o reformar-les. El que resulta un disbarat és saltar-se-les, com si poguéssim ser art i part en la gestió de la societat. No queda clar com es pot governar incomplint el marc legal”. En parla també Jordi Casas de forma taxativa en el seu article d’avui: “Sense respecte al principi de legalitat no hi ha diàleg democràtic possible”.

Catalunya, malgrat que de vegades ho sembli, no està condemnada sense remei a patir el bloqueig d’un procés que no se sap a on va. Un procés que canvia d’estratègia i fulls de ruta amb la mateixa velocitat amb la que es fa zàping televisiu.

Faig una pregunta retòrica.

Algú sap en quina fase del “full de ruta” estem ara mateix? Algú sap quina és l’estratègia dels qui governen Catalunya més enllà de la setmana vinent?

Que jo pugui fer aquesta pregunta ja significa que el país no funciona be.

Però, quan succeeix, com desgraciadament succeeix, que cap de les persones del govern (i quan dic cap, vull dir cap) te una resposta clara a aquestes qüestions, és símptoma de que el govern no està en bones mans. Els hi puc fins i tot reconèixer que fan el que fan amb tota la seva convicció i bona intenció; però governar un país es quelcom més que tenir conviccions o bones intencions.

Cal saber què pots fer i què no pots fer. Quina força tens i quins son els obstacles que trobaràs. Quines complicitats pots establir. I, sobre tot, governar és evitar que la societat es trenqui per la meitat com a conseqüència de les teves accions u omissions.

Suposo que tots vostès han seguit el resultat de les eleccions a Estats Units. Al respecte del que ha passat vull ressaltar un aspecte que em va cridar l’atenció i va ser el reconeixement, tant per part de qui havia guanyat com per part de qui havia perdut, de que el país s’havia trencat i que el més important de tot era tornar-lo a cosir.

Qui està cosint a Catalunya?

Anem sense remei cap al fracàs o al desastre? Em temo que si. Per la via de la unilateralitat i la desobediència o bé hi haurà fracàs i frustració, o pitjor, el desastre de la divisió dels catalans posant en risc el propi autogovern.

Però podem evitar-ho si aconseguim dues coses.

Per un costat que la societat es mobilitzi i exigeixi que les necessitats de les persones que conformen l’agenda social, passin per davant d’un procés que no porta enlloc.

Abans he assenyalat que, delerós per tocar el cel i alimentar la il·lusió dels seus seguidors, que no són majoria, el govern s’ha oblidat de posar els peus a terra i preocupar-se de les necessitats materials de la majoria de la gent que necessita un govern que actuï en la seva defensa.

Per exemple, dijous passat, el Govern va rebutjar reduir la tarifa d’IRPF a les rentes més baixes i pujar-la a les més altes. Després dirà que no té prou recursos i que les desigualtats augmenten per culpa de Madrid.

He de dir, però, que crec que alguna cosa està començant a canviar en la percepció social, perquè ja es publiquen notícies sobre la inoperància de les reunions del Consell Executiu. Ni lleis, ni decrets, ni acords de govern. Molta anàlisi, i plans a dojo, però decisions concretes ben poques. Tot esperant el gran dia en què tot s’arreglarà per art de màgia.

L’objectiu i l’estratègia són equivocats.

Ja m’he referit a aquesta qüestió però vull insistir-hi. Com hem de qualificar les intencions del govern de la Generalitat quan ens diu que no mourà un dit per la millora del sistema de finançament en la negociació que aviat es posarà en marxa i al començament de la qual el President no considera necessari fer acte de presència? És un acudit, una broma de mal gust o una greu irresponsabilitat?

Com pot dir el govern que no s’implicarà en aquest tema, i més si tenim en compte la potència d’emulació que té Catalunya sobre la resta de CCAA?

Com es pot inhibir el govern català en un debat per definir el model de finançament que ens proporcionarà els recursos econòmics amb els que haurem de gestionar els serveis públics essencials els propers anys?

Com pot dir que no s’hi pensa posar? A on s’és vist això?

M’indigna aquesta actuació tan poc intel·ligent i tan poc pràctica. I, sobretot, tan lesiva, per omissió, pels interessos dels ciutadans.

La veritat, no m’imagino a la Sra. Sturgeon renunciant a discutir amb la Sra. May res important per les necessitats d’avui dels escocesos perquè pensa convocar un altre referèndum algun dia. La Sra. Sturgeon està contra el Brexit però segur que no renuncia a negociar que es faci en les condicions més favorables per a Escòcia.

I això de renunciar a intervenir en la millora del finançament encara és pitjor si tenim en compte que, fins i tot en el millor dels somnis independentistes que s’assolís d’aquí a uns anys la independència, encara hauríem de gestionar el país durant uns quants anys amb els recursos que vinguin del sistema de finançament estatal. Que no veiem com està anant el Brexit? A poc a poc és el mínim que es pot dir.

Aquest es un clar un exemple de com es pot perjudicar als ciutadans des del poder públic per omissió, per no exercir les pròpies responsabilitats, per no defensar els propis interessos.

Abans els he dit que hi havia una segona cosa que hauríem d’aconseguir al mateix temps que la primacia de l’agenda social. Es tracta d’aconseguir que els catalanistes que s’han deixat seduir pel cant de les sirenes independentistes tornin al catalanisme. Al vell i enyorat catalanisme de diàleg, negociació i pacte que van predicar i practicar tots els que ens han precedit i del que Miquel Roca n’és un destacat exponent. Quan el cove porta buit més de quatre anys, tornar al peix al cove no em sembla una perspectiva gens dolenta!

Si podem aplegar més d’un 80% de catalans en favor d’un major autogovern i un millor finançament, perquè hauríem de renunciar-hi en favor d’una reivindicació que no té suport majoritari i que, a més, és avui per avui impossible? Per què quedar-nos en l’estèril procés del post-autonomisme pre-independent no-sobirà que ens proposa Junts pel Sí tutelat per la CUP?

Parlo d’enfortir un catalanisme que sigui capaç de revertir la dinàmica de les relacions conflictives entre els governs espanyol i català. Un catalanisme que, aprofitant l’aritmètica parlamentària avui existent a Madrid, treballi per a resoldre els elements d’autogovern que van quedar tocats per la STC i que la pròpia STC apunta que poden canviar per la via de la reforma de les corresponents Lleis Orgàniques.

Per cert, els hi vull recordar que, amb la composició actual, hi ha majoria parlamentària suficient al Congrés dels Diputats per a fer-ho.

Un catalanisme que es posi a treballar per abordar els 23 temes plantejats pel president Mas a Rajoy. Un llistat que ara el president Puigdemont ha duplicat. Ara en són 46.

Per què no treballem per a derogar la LOMCE, per aprovar una Llei de Llengües, per assegurar la presència de la llengua i la cultura catalanes a la UNESCO, i tants i tants temes que es poden assolir mitjançant el diàleg, la negociació i el pacte amb la resta de forces polítiques?

Fins i tot temes com el que reivindiquem tots, com és la transferència efectiva del servei de rodalies, es poden assolir amb diàleg, negociació i pacte més que portant a ADIF als tribunals.

Per cert, parlant de tribunals.

Nosaltres no volem la judicialització de la política. No creiem que els conflictes polítics s’hagin de resoldre als tribunals. Ens sembla un fracàs de la política.

Ara be, al mateix temps que diem això, també diem que els polítics no es poden saltar les lleis. Encara que no els agradin. Encara que els semblin injustes. Encara que pensin que això és el que vol la gent.

És per aquesta raó que ningú pot esperar la nostra comprensió o solidaritat quan s’hagi saltat conscientment la llei o les resolucions del Tribunal Constitucional.

Perquè succeeixin aquestes dues coses que acabo de comentar i que poden evitar que anem al fracàs o al desastre, el PSC és un instrument necessari.

Al llarg del Congrés que vam fer fa quinze dies, em vaig esforçar per transmetre als meus companys i companyes de partit que la nostra obligació era construir (o re-construir, si volen) un partit útil per a la societat.

Útil per a aquells que avui pateixen les conseqüències de la crisi; útil per a aquells que veuen com, fins i tot amb una feina de jornada sencera, no poden superar la situació de pobresa. Útil, també, per a aquells que, gràcies a que encara tenim un bon sistema educatiu, tenen capacitat i aspiren a que la societat els hi permeti desenvolupar aquestes capacitats adquirides (i que han estat pagades per aquesta societat) preferentment aquí i no a d’altres països.

Vaig insistir molt en que nosaltres no som, només el partit dels perjudicats per la crisi, el partit que defensa la redistribució de la riquesa perquè els més febles no quedin enrere o fora de combat.

Volem representar-los, és clar. Perquè som socialistes i defensar els febles en front dels poderosos forma part de la nostra identitat política.

Però també som, hem de ser, el partit dels innovadors, dels emprenedors, dels que tenen com objectiu crear riquesa.

El partit dels que creuen que el benestar de la gent s’assoleix millor quan la gent té feina i que la feina l’han de crear les empreses actuant en un marc de lliure competència, en un marc de normes clares i bona regulació que ha de proporcionar el govern.

Ho diré en termes una mica crus perquè se m’entengui be.

La globalització és un fet. I és una oportunitat per a molts al temps que una amenaça per d’altres.

I el PSC no vol, i no pot, ser només el partit dels perdedors de la globalització.

Volem ser, sí, el partit que defensa els que ho passen malament amb la globalització; alhora que volem ser un partit que transmeti confiança i sigui útil a aquells que volen aprofitar, legítimament, amb el seu talent les immenses oportunitats que ofereix la globalització.

També em vaig esforçar en dir que, per circumstàncies de la vida política, el PSC ha esdevingut l’únic representant parlamentari del catalanisme polític al que m’he referit anteriorment.

El catalanisme de tota la vida. El del diàleg, la negociació i el pacte. Pactista i pragmàtic. Impregnat de valors, compromès amb la unitat civil dels catalans i que busca l’excel·lència. El que vol construir Catalunya cap endins i, al mateix temps, vol ser decisiu a Espanya i a Europa.

Un catalanisme que, al llarg dels darrers 35 anys, per cert, durant els que s’ha arribat als nivells més alts assolits mai d’autogovern, llibertat i desenvolupament econòmic a Catalunya, han representat CiU, el PSC i el PSUC, primer, i ICV, després; però que ara, com els deia fa un moment, només el representa el PSC, degut a que l’antiga CDC s’ha vist absorbida pel magma independentista, Unió no ha assolit representació parlamentària i ICV es troba en procés de confluència amb altres forces polítiques i socials que estan encara en procés de definició del seu projecte.

Doncs bé, en un escenari com el que avui em proporcionen Barcelona Tribuna i la Societat Econòmica Barcelonesa d’Amics del País vull tornar dir el que també els hi deia fa uns dies als delegats i delegades al Congrés del partit: el PSC accepta el repte de recollir i representar aquest llegat. El PSC accepta que té una responsabilitat afegida a la de representar als seus actuals electors. I estem oberts a col·laborar amb qui calgui per aconseguir-ho.

Sabem que, a més d’aquells que ens han votat i als que ens devem, hem de representar i fer-nos útils, tot i que no ens hagin votat, també a centenars de milers de catalanistes que entenen que sense diàleg, negociació i pacte no és possible avançar en cap dels objectius del catalanisme i que no volen que el futur del país acabi en fracàs o en desastre.

I què vol dir això?

Doncs, per exemple:

Que nosaltres sí que treballarem per una proposta de model de finançament millor per a Catalunya malgrat la inhibició del govern de la Generalitat. Que trobarem la complicitat d’aquelles Comunitats que tenen problemes similars al nostre com la Comunitat Valenciana o les Illes Balears per sumar forces i que farem per manera que algú defensi els interessos del país si el govern català s’entesta a no fer-ho.

Que presentarem propostes de llei al Congrés dels Diputats per al reconeixement i recolzament, per part de l’Administració General de l’Estat, de l’ús i la promoció a Espanya i internacional del català, mitjançant una llei de llengües.

Que presentarem propostes per a modificar la Llei de Règim Local perquè Catalunya es pugui organitzar administrativament en vegueries.

També ho farem amb la Llei Orgànica del Poder Judicial i d’altres que, com he dit abans, ens permetin desenvolupar les competències que la STC ens va dir que s’havien d’assolir per la via de Llei Orgànica.

I, naturalment, junt amb els nostres companys del PSOE modificarem la Reforma Laboral.

I tampoc no renunciem a intentar una negociació amb el govern del PP. No en semblen gaire partidaris, però ells tampoc no tenen una estratègia ni propostes per resoldre el problema. Els emplaçarem a fer-ho. I si estan oberts a parlar-ne serem els primers a estendre’ls-hi la mà.

Aquesta és la nostra manera de ser útils en el “moment” polític que vivim. Aquesta serà la nostra contribució socialdemòcrata i catalanista perquè aquest moment decisiu no es vegi condemnat al dilema de fracàs o desastre que abans els he descrit. Sense perdre de vista el nostre objectiu de reforma constitucional federal.

Moltes gràcies.

 

[Aquí pots descarregar el text de la conferència en format pdf]

Pregunta al president de la Generalitat

PREGUNTA PARLAMENTÀRIA AL PRESIDENT DE LA GENERALITAT

 

Moltes gràcies, senyora presidenta.

Molt Honorable senyor president de la Generalitat,

Em podria confirmar o desmentir la informació segons la qual vostè no pensa participar en la propera reunió de la Conferència de Presidents i quines són les raons en les que es basa la seva decisió?

****************

Sr. president, vostè, segons l’Estatut, té la més alta representació de la Generalitat i és representant ordinari de l’Estat a Catalunya. I, segons la Llei de la presidència de la Generalitat i del govern, a vostè li correspon, en exercici de la més alta representació de la Generalitat, “mantenir les relacions amb les autoritats de les institucions de l’Estat, de les comunitats autònomes i dels ens locals, i de llurs administracions públiques, i també amb les autoritats de l’àmbit internacional”. I, en representació de l’Estat li correspon “demanar la col·laboració a les autoritats de l’Estat que exerceixen funcions públiques a Catalunya”.

President, necessita vostè que li recordi que vostè és la màxima representació dels ciutadans i ciutadanes de Catalunya, que vostè representa tots els catalans i catalanes? Vostè no representa només els i les independentistes. I vostè té l’obligació de representar tothom, de vetllar pels interessos dels catalans i les catalanes, l’obligació de vetllar pels interessos del país. Vostè ha de complir la llei que regula la presidència de la Generalitat.

Vostè no té dret a faltar a les seves obligacions. Vostè ha de defensar els interessos del país on calgui. I la conferència de presidents és un àmbit adient per portar les demandes i les propostes catalanes. Especialment si s’ha de parlar de finançament.

Li recordo que estem parlant de la sisena conferència de presidents. A les cinc anteriors hi ha participat sempre el president de la Generalitat. Ho van fer Pasqual Maragall, José Montilla i Artur Mas.

Sabem que la revisió del sistema de finançament autonòmic hagués hagut d’entrar en vigor a l’inici del 2014, però d’aquí no se’n pot despendre la idea de que no cal revisar-lo mai més, o que no ens importa com es faci?

Algú ha de parlar en nom de Catalunya a la conferència de presidents. I aquest algú és vostè. És la seva obligació. I si no se sent capaç de defensar els interessos de Catalunya deixi que ho faci un altre, perquè vostè no té dret a deixar Catalunya sense veu als llocs on cal defensar els nostres interessos. Rectifiqui, senyor president, és la seva obligació i és en bé de tots.

 

Intervenció en el Consell Nacional

INTERVENCIÓ DE MIQUEL ICETA EN EL CONSELL NACIONAL DEL 25 D’OCTUBRE DE 2016

Gràcies, company president.

Companyes i companys, membres del Consell Nacional del PSC,

Celebrem avui una reunió extraordinària a pocs dies de la celebració del XIIIè Congrés del partit. Però calia fer-la.

Com figura a la convocatòria, es tracta de fixar la posició del partit sobre la investidura de Mariano Rajoy.

I la posició que us proposem és el vot negatiu en primera i segona votació de la investidura de Mariano Rajoy.

Les raons són prou conegudes: no compartim les seves polítiques econòmiques i socials, no el creiem capaç ni amb voluntat suficient de lluitar contra la corrupció i el considerem en gran mesura responsable de la manca de diàleg entre els governs de la Generalitat i de l’Estat, que està enverinant el problema de fons de les relacions entre Catalunya i la resta d’Espanya. Una situació que en menys d’un any pot conduir al xoc de trens sobre el que tant hem alertat.

Aquesta va ser la posició que vaig defensar en nom del partit en el Comitè Federal del PSOE. I aquesta és la posició que, de forma unànime, van votar tots els membres del Comitè Federal militants del PSC presents a la reunió.

Però el Comitè Federal va aprovar per majoria, 139 vots a favor i 96 en contra, que el grup socialista al Congrés s’abstingui en segona votació de la investidura de Mariano Rajoy.

Aquest és el problema. Què fem ara? Acceptem sense més la decisió del Comitè Federal o ens mantenim en la coherència de la nostra negativa a investir Mariano Rajoy? Aquesta és la decisió que prenem avui.

I la Comissió Executiva us proposa que mantinguem el vot negatiu també en la segona votació del debat d’investidura de Mariano Rajoy.

Però hem de ser conscients tots i totes que aquesta decisió nostra, entra en contradicció directa amb el que va decidir el Comitè Federal del PSOE, en el que vàrem intervenir i votar d’acord amb el que estableix el Protocol d’Unitat.

S’han alçat veus representatives del PSOE que assenyalen que aquesta contradicció pot portar a revisar la nostra relació federal amb el PSOE. Alguns parlen fins i tot de trencar-la.

Vaig demanar a la Secretaria d’Organització del partit que us enviés a totes i a tots, per si no la coneixíeu, la meva intervenció en el Comitè Federal.

Una intervenció pensada, escrita i llegida per un primer secretari del PSC que es va afiliar el setembre de 1977 al Partit Socialista Popular Català i que a la primavera de l’any 1978 s’incorporava a les Joventuts de la Federació Socialista de Catalunya (PSOE).

Vaig fer una intervenció des del cor però també ferma en les conviccions i conscient de representar el socialisme català en un debat especialment delicat. Vaig parlar des de la llibertat, el respecte i la fraternitat.

Una intervenció en la que refermava els nostres criteris sobre la investidura de Rajoy i, de forma especial, reclamava respecte a la discrepància des de la ferma voluntat de mantenir el vincle federal entre el PSC i el PSOE.

Sabeu que no he estat mai partidari de revisar el Protocol d’Unitat. En general no sóc gaire partidari de canviar coses si no hi ha garantia de millorar-les.

Però potser ara, des del PSOE, es demanarà la revisió del que s’estableix en aquest Protocol. És evident que això s’hauria de produir en un Congrés, perquè el nostre encaix orgànic està contingut en la disposició addicional primera dels Estatuts Federals del PSOE. I en els principis generals que encapçalen els nostres Estatuts, i en el seu article 24.

Companyes i companys,

El problema, però, no és un problema d’Estatuts. És un problema polític. Nosaltres no volem renunciar a tenir un projecte federal de modernització d’Espanya, un projecte que cal definir i desenvolupar d’acord i de la mà dels socialistes de tota Espanya.

I la decisió que prenem avui pot provocar un problema en la relació entre PSC i PSOE. Siguem-ne conscients. Perquè, deixem-ho clar, dues parts no desenvolupen un projecte comú si una de les parts no ho vol.

I el Comitè Federal ha pres una decisió legítima, amb uns arguments tan consistents com els que podem defensar nosaltres, encara que siguin arguments que no compartim.

Certament jo no havia pensat mai, que el detonant d’una crisi entre PSC i PSOE seria un vot d’investidura a un president del govern del PP. Però és així.

La nostra decisió pot tenir, doncs, conseqüències. Si n’hi han, espero que sabrem posar-nos d’acord en quines haurien de ser. I espero que passi el que passi puguem seguir compartint amb el PSOE un projecte federal per a Espanya. No m’agradaria donar aquesta satisfacció ni als immobilistes ni als independentistes. I menys ara.

Els companys i companyes socialistes de la resta d’Espanya han de saber que si prenem una decisió com la que us proposem prendre avui és per assegurar la utilitat del PSC com a instrument polític útil pels ciutadans i ciutadanes que se senten progressistes i catalanistes. Uns ciutadans i unes ciutadanes que no entendrien que, en l’inici d’un curs polític crucial a Catalunya, un curs que acabarà o en fracàs o en desastre a causa de la deriva i acceleració independentistes, el PSC aparegués al costat d’una de les locomotores que han decidit emprendre un rumb de col·lisió. Una abstenció en la investidura de Mariano Rajoy ens inhabilitaria per tendir ponts i per proposar solucions en el moment que més falta fan i faran.

Aquesta és la raó fonamental que avui ens mou a proposar-vos la resolució que se us ha distribuït. Una raó que voldríem fos entesa pel socialisme espanyol. Només qui sàpiga gestionar diferències i discrepàncies podrà aportar solucions a l’encaix de Catalunya en la resta d’Espanya. Aquest és el repte que avui, PSC i PSOE, tenen plantejat.

Moltes gràcies.

 

Resolució aprovada pel Consell Nacional del PSC

Razones del PSC para el ‘no’

RAZONES DEL PSC PARA EL ‘NO’
20 minutos, 25.10.16

 

El pasado Comité Federal del PSOE, defendí la posición de los socialistas catalanes de votar no a la investidura de Mariano Rajoy. Es la misma posición que hoy martes defenderé ante el Consell Nacional del PSC y la que, de salir adelante, mantendrán nuestros diputados y diputadas en las dos votaciones previstas en la sesión de investidura.

Creo que el cambio de posición del PSOE respecto a lo decidido en el Comité Federal del 28 de diciembre de 2015 es un error, y así lo expliqué delante de mis compañeros socialistas, desde la libertad, el respeto y la fraternidad.

La libertad, para decir lo que pensamos. El respeto, para escuchar a todos, coincidan o no con nuestras opiniones. Y la fraternidad de querer seguir compartiendo un proyecto federal, siendo capaces de gestionar la discrepancia.

Las razones del no a Rajoy son sobradamente conocidas. No compartimos su proyecto. Desconfiamos de su capacidad y de su voluntad de luchar contra la corrupción. Y creemos que nuestra posición política quedaría gravemente hipotecada por nuestra abstención, máxime sin haber intentado de verdad un gobierno distinto.

Son razones, son argumentos. No cuestiones de principio, ni de una cruzada del bien contra el mal. No son una verdad dogmática enfrentada a otra. Son nuestros argumentos. Y también el temor de alejarnos de tantos militantes y de tantos electores. Temor acrecentado por haber tomado una decisión sin escuchar a la militancia, como sí hicimos con motivo del pacto con Ciudadanos. Sí, nos da más miedo ese abismo con militantes y electores que la convocatoria de unas terceras elecciones. Y en el caso del PSC, la situación aún es más justificada.

n las primarias recientemente celebradas, he hablado con muchísimos militantes, y estoy convencido de que nuestra posición es ampliamente compartida entre los socialistas y las socialistas de Cataluña, así como por muchos de nuestros votantes y amplios sectores de la ciudadanía catalana.

Por eso, la cuestión es si el socialismo español es capaz de reconocer que hay un elemento diferencial crucial en este tema cuando se aborda desde Cataluña.

El independentismo tiene hoy el apoyo de casi el 48% de los catalanes. Y nosotros hacemos en gran medida responsable de esta situación a un gobierno del PP incapaz de abrir una perspectiva de diálogo. En Cataluña hoy somos pocos quienes propugnamos la vía del diálogo, la negociación y el pacto, desde un total respeto a la legalidad. Estamos convencidos de que es la única solución, la que acabará por imponerse. Pero hoy estamos muy solos en su defensa. Y en este momento, cuando empieza el curso en el que el choque de trenes parece inevitable, no podemos aparecer ni siquiera absteniéndonos en la investidura de uno de los máximos responsables de la ausencia de diálogo. Si lo hiciésemos, dejaríamos de ser útiles para tender puentes, para encontrar una solución a un problema muy serio.

El futuro depende, precisamente, de nuestra capacidad de aceptar las diferencias y gestionar las discrepancias, desde la voluntad de seguir caminando junto a todos los socialistas para construir un proyecto federal para España.

Intervención en el Comité Federal

INTERVENCIÓN DE MIQUEL ICETA EN EL COMITÉ FEDERAL DEL PSOE, 23.10.16

Gracias, presidente,

Compañero Javier, compañeros y compañeras,

Si algún día teníamos que estar aquí y hablar, ese día es hoy.

Desde la libertad, el respeto y la fraternidad. La libertad, para decir lo que pensamos. El respeto, para escuchar a todos, coincidáis o no con nuestras opiniones. Y la fraternidad de querer seguir compartiendo un proyecto federal, siendo capaces de gestionar la discrepancia si se produce.

Hoy vengo a defender dos cosas. El no a Rajoy y la capacidad que debe tener el socialismo español para entender una posición distinta del PSC en un tema así, si es que finalmente es distinta a la del conjunto del PSOE, dada la encrucijada política catalana.

Las razones del no a Rajoy las conocéis. No compartimos su proyecto. Desconfiamos de su capacidad y de su voluntad de luchar contra la corrupción. Y creemos que nuestra posición política quedaría gravemente hipotecada por nuestra abstención, máxime sin haber intentado de verdad un gobierno distinto. ¿Cuántas veces pedirán que nos abstengamos por responsabilidad? ¿Cuántas veces se nos pedirán cuentas por no haber intentado una mayoría alternativa? Una mayoría necesaria hoy, imprescindible mañana. Y abstenerse en la investidura de Rajoy no la favorece.

Son razones, son argumentos. No cuestiones de principio, ni de una cruzada del bien contra el mal. No son una verdad dogmática enfrentada a otra. Son solo nuestras razones, nuestros argumentos. Y, sí, también nuestro temor, el temor de alejarnos de tantos militantes y de tantos electores. Un temor acrecentado por estar tomando una decisión sin escuchar a la militancia, como sí hicimos con motivo del pacto con Ciudadanos. Sí, nos da más miedo ese abismo con militantes y electores que unas terceras elecciones.

Y permitidme que os hable un poco del PSC y de la situación política catalana.

Salimos de unas primarias, en las que los dos candidatos hemos defendido la misma posición con respecto a la investidura de Rajoy. Hemos hablado con muchísimos militantes, y estamos convencidos de que nuestra posición es ampliamente compartida entre los socialistas y las socialistas de Cataluña. Y también por nuestros votantes y amplios sectores de la ciudadanía catalana.

Pero la cuestión hoy aquí no es ésta. La cuestión es si el socialismo español es capaz de reconocer que hay un elemento diferencial crucial en este tema cuando se aborda desde Cataluña.

Compañeros y compañeras, el problema del PSOE no es el PSC, es Rajoy.

El independentismo tiene hoy el apoyo de casi el 48% de los catalanes. Sin duda muchas son las causas. También errores nuestros. Nada nos dice que el independentismo no pueda perder apoyos en el futuro, pero tampoco que no pueda seguir ganándolos. Y nosotros hacemos en gran medida responsable de esta situación a un gobierno del PP incapaz de abrir una perspectiva de diálogo.

En Cataluña hoy somos pocos quienes propugnamos la vía del diálogo, la negociación y el pacto, desde un total respeto a la legalidad. La única solución, estamos convencidos. La que acabará por imponerse, estamos convencidos. Pero hoy estamos muy solos en su defensa. Y en este momento, cuando empieza el curso en el que el choque de trenes parece inevitable, no podemos aparecer ni siquiera absteniéndonos en la investidura de uno de los máximos responsables de la ausencia de diálogo. Si lo hiciésemos, dejaríamos de ser útiles para tender puentes, para encontrar una solución.

Nos gustaría que, sea cual sea vuestra posición en el debate de hoy, fueseis capaces de entenderlo. Y nos acompañaseis. Que podamos seguir caminando juntos, incluso en la discrepancia. Eso queremos, seguir caminando juntos. Porque nada nos horroriza más que la perspectiva de dejar de compartir con todos los socialistas un proyecto federal para España. O quizá sí, algo nos horroriza más, que acabemos ofreciendo un argumento más a los independentistas para que lo sigan siendo. Que incluso demos razones para que muchos acaben de convencerse de que esto del federalismo no es viable, y se acaben resignando a la independencia como algo inevitable.

Nosotros no nos resignamos.

Y como no nos resignamos queremos votar no a Rajoy.

Y apoyamos la propuesta presentada por Txarli Prieto.

Pregunta al president de la Generalitat

PREGUNTA PARLAMENTÀRIA AL PRESIDENT DE LA GENERALITAT

Moltes gràcies, senyora presidenta.

Senyor president, volia demanar-li algunes pre­cisions sobre alguns canvis que sembla que es poden estar produint en el full de ruta del seu Govern.

Coneixíem el full de ruta de Junts pel Sí: estructures d’estat, declaració d’indepen­dència, eleccions constituents, constitució catalana i referèndum per aprovar la cons­titució. Aquest full de ruta es va veure modificat, en el sentit d’introduir-hi unes lleis de desconnexió en paral·lel a la creació d’estructures d’estat, i sembla que la declaració d’independència quedava per després de les eleccions constituents.

Després, amb l’aprovació de les resolucions de la Comissió d’Estudi del Procés Constituent, del 27 de juliol, va aparèixer una fantasmagòrica assemblea constituent, que era qui havia d’elaborar el projecte de constitució catalana.

Una assemblea cons­tituent que, es deia, una vegada convocada, elegida i constituïda, disposaria de plens poders; que les decisions d’aquesta assemblea serien de compliment obligatori per a la resta de poders públics i per a totes les persones físiques i jurídiques, i que cap de les decisions de l’assemblea no seria tampoc susceptible de control, suspensió o impugna­ció per cap altre poder, jutjat o tribunal. Visca la separació de poders! jo no sé si això, quan ho va explicar vostè a París, ho devien entendre gaire.

Però, després, en el full de ruta es va incloure el referèndum amb caràcter previ a les eleccions constituents; un referèndum acordat o unilateral a celebrar, en tot cas, cap al setembre, vam entendre, de l’any que ve. Ja sap que nosaltres considerem que la ne­gociació del referèndum, per si mateixa molt difícil, esdevé impossible des del moment que el seu Govern afirma que el convocarà en qualsevol cas. I sap que nosaltres con­siderem que un referèndum unilateral seria una repetició de la consulta del 9-N, sense efectes pràctics.

Com bé sap, nosaltres creiem que cap iniciativa unilateral pot resoldre la qüestió. Però el que ens agradaria, president, i aquest és l’objecte de la pregunta, és que en seu parlamentària, i no tant en declaracions a un diari portuguès o en una conferència a Pa­rís, ens digués exactament quin és el camí, quin és el full de ruta, quan situa la celebra­ció del referèndum que va encarregar al vicepresident Junqueras i al conseller Romeva, quan pensa aprovar la declaració de la independència, quan seran les eleccions dites «constituents» i on ha quedat aquella assemblea constituent que havia de ser el desllorigador del procés.

****************

President, des d’un punt de vista democràtic, em sembla altament preocupant que el president de la Generalitat demani als diputats del Parlament de Catalunya que va­gin a escoltar-lo a Madrid, a París o llegeixin premsa portuguesa per saber què vol fer.

Però com ens tenen acostumats a aquest to tertulià en el moment de contestar les preguntes al Parlament, jo també el faré servir. President, quan seran les eleccions? Quan declararà la independència? Quin dia farà el referèndum? I on està l’assemblea constituent de què es vantaven?

Resultats de les eleccions primàries

Resultats de les eleccions primàries

Vots emesos: 9.115

Vots nuls: 11

Vots en blanc: 73

Vots a candidatures: 9.031

Miquel Iceta: 4.925 (54,53%)

Núria Parlon: 4.106 (45,47%)

Enllaç a l’escrutini desglossat per taules de votació