Sobre les actuacions judicials a Santa Coloma

Dimarts 27 Octubre 2009

Davant les informacions que es deriven de la investigació de l’Audiència Nacional d’un presumpte cas de corrupció que afectaria l’Ajuntament de Santa Coloma de Gramenet, i que ha comportat el registre de diverses dependències municipals, i el fet que hagin estat cridats a declarar l’Alcalde i un Tinent d’Alcalde i d’altres persones, algunes d’elles tècnics municipals, i des del màxim respecte a la presumpció d’innocència i a les actuacions judicials, el Partit dels Socialistes de Catalunya vol fer la següent Declaració:

La preservació de la dignitat, la transparència i la imatge d’honestedat de les institucions és pels Socialistes de Catalunya una prioritat absoluta, recollida en els nostres Estatuts i en el nostre Codi Ètic.

Per tant, i sense prejutjar en absolut quines responsabilitats personals i penals puguin derivar-se, si l’autoritat judicial prengués mesures que afectessin els càrrecs electes que han estat cridats a declarar, prendrem les següents decisions:

1. Demanar la renúncia com a regidors i suspendre de militància els càrrecs electes objecte de l’actuació judicial.

2. Proposar al Ple de l’Ajuntament l’elecció immediata d’un nou Alcalde.

3. La Comissió Executiva del PSC es proposa d’anomenar sengles Comissions Gestores a l’Agrupació de Santa Coloma de Gramenet i a la Federació del Barcelonès Nord. Mentre no s’hagin constituït aquests organismes, les actuals funcions de les Comissions Executives de l’Agrupació i la Federació abans esmentades, queden suspeses i seran temporalment exercides per la Secretaria d’Organització del PSC.

4. Demanar a tots els càrrecs electes socialistes i a tots els militants la màxima col·laboració amb la Justícia en la seva tasca per esclarir uns fets que, de confirmar-se, serien d’una gravetat extrema i manifestament incompatibles amb la pertinença al PSC.

 


Recopilatori

Diumenge 30 Agost 2009

A punt de fer maletes per tornar a Barcelona, faig una ullada al que he anat llegint i escrivint la segona quinzena d’agost, en un estiu marcat pels debats i les ocurrències al voltant d’una Sentència del Tribunal Constitucional que encara no s’ha produït, i de les acusacions sense proves del PP que pretén defugir tota responsabilitat en la trama Gürtel.

De tot el que s’ha dit l’estiu subratllo amb negreta la intervenció de José Montilla a Vilopriu en la trobada organitzada per Nou Cicle. No se li pot demanar més claredat, ambició i seny, idees clares i crítica de la gesticulació ridícula que practiquen alguns. No pot ser que perdem tota la força per la boca, el que ens convé als catalans és guanyar batalles, com la del finançament.

D’avui mateix destaco l’article de José Antonio González Casanova a Público, “El nacionalismo catalán, a la deriva”. Fa dies José Antonio González Casanova va escriure un altre article que també val la pena retenir en el que descrivia la personalitat política del president Montilla.

Sobre la polèmica al voltant de la futura Sentència del Tribunal Constitucional us recomano la lectura dels articles de Francisco Balaguer i Antoni Puigverd i la reflexió de Jordi Sevilla en el seu bloc.

Sobre la perversa estratègia del PP per defugir tota responsabilitat sobre els escàndols que afecten diversos responsables d’aquest partit us recomano la lectura dels articles de Juan Fernando López Aguilar, Manuel Rico i Rosa Paz.

Com a debat de fons sobre la crisi econòmica us recomano la lectura de l’article de Justo Zambrana. I si voleu recuperar la majoria de les meves lectures estiuenques, podeu trobar-les al meu Google Reader.

Fins diumenge que ve!


Montilla a Vilopriu

Divendres 28 Agost 2009

La intervenció de José Montilla a Vilopriu, com a Primer Secretari del PSC, en la trobada organitzada per Nou Cicle a Vilopriu és de lectura imprescindible. En les paraules de Montilla hi trobareu el full de ruta del seu govern i també la seva orientació davant la futura Sentència del Tribunal Constitucional sobre els recursos presentats contra l’Estatut d’Autonomia de Catalunya.

També resulta interessant l’article publicat avui a El País per Juan Fernando López Aguilar sobre la perversa estratègia política del PP per defugir qualsevol responsabilitat al voltant de la trama Gürtel,  el trobareu transcrit a continuació.

La apoteosis de la desigualdad

JUAN FERNANDO LÓPEZ AGUILAR

La igualdad ante la ley es -nada menos- la roca sobre la que descansa el entero edificio del Estado constitucional de Derecho. Ahí reside la identificación de la democracia con la Constitución: igualdad ante la ley y ante la aplicación judicial de la ley. Supone la superación de la Justicia estamental, en la que los nobles y los poderosos no podían ser juzgados por plebeyos, sino sólo por sus pares. En el Derecho democrático absolutamente todos estamos sujetos a la ley, y ésta es igual para todos.

La delirante teoría de la conspiración lucubrada por el Partido Popular, pretendiendo que la sujeción a la ley de sus dirigentes o representantes investigados por indicios de corrupción equivaldría a una “inquisitorial persecución”, no hablemos ya de su disparatada pretensión de “elevar” esta patraña al Parlamento Europeo en plena presidencia española de la UE, plantea una inadmisible ofensa a la igualdad ante la ley y apunta, queriendo herirla, a la columna vertebral del Estado constitucional.

Al margen de otras consideraciones, arroja una conclusión clara, al alcance de cualquiera: su fabricación, cimentada en la mentira y en su reiteración mendaz, quiere encubrir la corrupción e invitar a la ciudadanía a desconfiar de los que la persiguen, no de quienes la practican. El PP miente y lo sabe. Ni las fuerzas de seguridad del Estado -Policía, Guardia Civil-, ni fiscales ni jueces “persiguen” al PP. Persiguen a los corruptos, porque es su obligación, como lo es investigar a cualesquiera presuntos responsables de cualesquiera indicios razonables de criminalidad, cualquiera que sea la naturaleza del hecho punible, Y lo que es más importante, cualquiera que sea el sujeto de la investigación: sea el PIL, sea el PSOE, sea el PP. El objetivo del PP desafía, por lo grosero, la evidencia: persigue intimidar a policías, fiscales, jueces, periodistas, e incluso, si se tercia, a un modesto sastrecillo valiente, como a todo el que se atreva a denunciar los casos que les afecten, o incluso a testificar obligado por la ley a contar la verdad de la que conozca, para reeditar una nueva e inaceptable apoteosis de la desigualdad ante la ley: “¡Usted no sabe con quién está hablando!”. Amedrentando, a través de su campaña de intimidación general, pretende consagrar un espacio estamental de impunidad para el PP y sus aledaños, dentro del cual los responsables de investigar los delitos no se atrevan siquiera a intentarlo con los corruptos del PP.

Es como si, directamente, echasen de menos ese país de su gusto en que no se persiga a los corruptos, siempre que éstos pertenezcan, claro, al campo social y político de referencia: gentes de orden, con posibles, investidos del Derecho natural a gobernar, a enriquecerse con ello y no responder ante nadie. Dicho más claramente: de acuerdo con esa visión rabiosamente antidemocrática, la Justicia estaría, sí, para perseguir -y a ser posible, con saña- a los cacos plebeyos, marginales y desfavorecidos que apenas acierten a comprender sus derechos, y menos aún serían capaces de invocarlos sin la ayuda de un abogado de oficio.

Pero, ¿qué es esto de que los jueces investiguen a corruptos bien relacionados con élites y estamentos del establecimiento, gentes de buena cuna, buena familia, buenas bodas, buen vestir, buen comer y buen vivir? ¿Qué clase de Justicia es ésta? ¡Hasta dónde vamos a llegar! En su desfachatez, pretenden que se investigue una y otra vez lo accesorio o accidental, incluidas las patrañas de las “escuchas ilegales”, en contra de la inconsistencia o clamorosa falta de pruebas de sus alegaciones, en lugar de responder de lo esencial: los apabullantes y masivos indicios de corrupción que afectan a algunos de sus dirigentes o de sus responsables, incardinados por cierto en una pandemia de prácticas de desviación de poder organizada al servicio del enriquecimiento ilícito de personajes iniciados en los fosos de reptiles alrededor de instituciones bajo el Gobierno del PP. Y lo hacen, sin empacho, en un festival de mentiras.

Alegan, en primer lugar, que el PSOE es el impulsor de su acoso judicial. Es falso: en todos y cada uno de los supuestos, desde Telde al caso Gürtel, las tramas han sido denunciadas por antiguos sindicados de la pomada corrupta o incluso, directamente, por militantes del PP hartos de la pasividad o complicidad de sus jefes. Ni en Canarias, ni en Valencia, ni en Madrid ni en Baleares el denunciante fue el PSOE: fue siempre, e invariablemente, un agraviado ex confidente de la trama del negocio. Mienten también cuando pretenden que, tras la investigación forzada por el PSOE, los jueces archivan sin más, y “todo se queda en nada”: no es verdad. La geografía orgánica de la política española -y no sólo en el PP- está minada de cargos penales sólidamente fundados, imputaciones no despejadas y acusaciones con base. Muchos de los imputados del PP a los que se ha tomado declaración o sobre los que pesa fianza aguardan, sin más, la apertura del juicio oral y se sentarán en el banquillo. Que haya condena o no, depende, claro, de los jueces y de la fase probatoria en el eventual juicio oral, pero en igualdad de condiciones que tantos otros justiciables, sujetos, como los del PP -no menos-, a la igualdad ante la ley. Nunca habíamos asistido a tantos farisaicos protestos cuando, como sucede todos los días, a otros muchos ciudadanos se les detiene y conduce a declarar, a menudo esposados, en la medida en que resultan sospechosos de delitos graves, y luego de la declaración se les pone en libertad con cargos a la espera de ese juicio en el que se dilucidará si son culpables o no, y si procede o no su condena penal. Pretende el PP que eso suceda a todos los demás, pero no a ellos, proclamando voz en grito su estruendosa apología de la desigualdad ante la ley.

Mienten, incluso, cuando afirman que en algún caso la Justicia ha archivado y eso significa que “no había nada” e incluso que todos deberíamos pedirles perdón por la injusta inquisición sufrida: la verdad es otra; incluso cuando, discutiblemente (esas resoluciones han sido recurridas), hayan resuelto archivo jueces cuya vinculación con los investigados excede lo que la palabra “amistad” puede acertar a describir (sin que hayan tenido, sin embargo, la decencia de abstenerse), ello no quiere decir que los hechos no hayan existido ni merezcan calificación política: más claramente, que los jueces no hallen “conexión causal delictiva” en que un político acepte dejarse invitar a vacaciones o incluso a viajes de placer por un empresario cuyos negocios favorece con sus decisiones, o incluso haya aceptado trajes u otras dádivas por tramas que hacen negocios con las administraciones gobernadas por aquéllos, no significa en absoluto que esos hechos no sean ciertos y notorios, y que merezcan, como merecen, ser calificados como inaceptables en una democracia en la que la ciudadanía sea respetada. Ningún archivo ni sobreseimiento significan que esos viajes o esos trajes no hayan existido de verdad.


Veus sensates

Divendres 28 Agost 2009

Són moltes les coses que s’estan dient sobre la futura Sentència del Tribunal Constitucional sobre els recursos presentats contra l’Estatut d’Autonomia de Catalunya. Llàstima que el soroll tapi algunes veus sensates i algunes consideracions ben oportunes. No us perdeu les opinions de Jordi Sevilla en el seu bloc i l’article de Francisco Balaguer aparegut ahir al diari Público i que transcric a continuació.

Un problema de Estado

FRANCISCO BALAGUER CALLEJÓN*

La especulación acerca del posible contenido de la futura sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut de Catalunya está generando burbujas políticas que no aportan nada positivo. Se ha llegado a decir, por ejemplo, que el TC va a declarar inconstitucional la referencia del Preámbulo a que el Parlament definió a Catalunya como nación. Aunque nada se puede descartar en el mundo de las ideas, esta no parece tener mucho fundamento, ya que, en este tipo de procesos, el TC enjuicia la constitucionalidad de las normas, no de los hechos que puedan referirse en ellas y, si declara la inconstitucionalidad de ese párrafo, estaría declarando la inconstitucionalidad de un hecho.

Más allá de las especulaciones, es comprensible y legítima la preocupación por el sentido de la sentencia del TC. Una preocupación que no podemos limitar a Catalunya, pues, si bien es cierto que una eventual declaración de inconstitucionalidad de las líneas maestras del Estatut resultaría formalmente aplicable sólo a ese texto normativo, también lo es que esas líneas maestras son las que han inspirado la reforma de los otros cinco Estatutos que están vigentes en Andalucía, Aragón, Castilla y León, Comunitat Valenciana e Illes Balears. Los nuevos Estatutos de Autonomía, pese a ser solamente seis, se aplican en comunidades autónomas que integran a la mayoría de la población y del territorio del Estado. Por ese motivo, lo que se está jugando ahora en el TC no es sólo el futuro de Catalunya ni es algo que afecte sólo al Gobierno de la nación: es un auténtico problema de Estado y como tal debería ser tratado.

Los nuevos Estatutos de Autonomía, siguiendo básicamente el modelo del Estatut, han supuesto un impulso fundamental al Estado autonómico, superando la previa concepción estrictamente institucional y competencial de los primeros Estatutos y dotándolos de instrumentos más coherentes con la función constitucional que les corresponde. Los Estatutos se han abierto a la ciudadanía mediante las tablas de derechos y han situado a las CCAA en su contexto histórico, abriéndolas también a Europa, a su propio desarrollo institucional, territorial y competencial y a una relación más equilibrada con el Estado. Lo que nos estamos jugando es muy importante porque un resultado adverso supondría retroceder muchos años en el desarrollo constitucional del Estado Autonómico.

Precisamente porque es tan importante, no tiene sentido adelantar problemas que quizás nunca se planteen o hacer conjeturas sobre escenarios catastrofistas que no parecen muy probables. Del mismo modo que el TC no debería declarar inconstitucionales los hechos cuando está controlando las normas, tampoco deberíamos articular discursos sobre meras especulaciones en lugar de hablar de los hechos reales. Y el único hecho cierto, hoy por hoy, es que no sabremos nada definitivo hasta que la sentencia se dicte y que ese será el momento adecuado para debatir sobre su significado y sus posibles consecuencias para Catalunya y el Estado autonómico en su conjunto.

*Catedrático de Derecho Constitucional


Una reflexió de fons

Dimecres 26 Agost 2009

Enmig de tanta ocurrència estiuenca s’agraeixen reflexions de fons com la que avui ens ofereix Justo Zambrana en l’article que publica a El País i que trobareu transcrit a continuació.

Crisis: lo que debería ser y no es
JUSTO ZAMBRANA

Si los brotes verdes se convierten pronto en prados verdes, y en año y medio resurge el bosque, pronto volveremos a la jungla. Los reiterados anuncios de intelectuales y políticos de que ya nada volverá a ser igual tras esta crisis quedarán en la estantería de las pías admoniciones incumplidas.

Ésta es la sensación que compartimos, cada día que pasa, más ciudadanos. Salvo la masiva intervención de los Gobiernos de todo signo para recomponer la situación con dinero público ahora que todos somos, otra vez, keynesianos, no veo que se esté haciendo mucho más. Y sin embargo deberían hacerse varias cosas. Sino, curamos la herida pero no el mal que la provocó.

La primera es acotar los sistemas de creación de dinero. Digo acotar porque regular se queda corto. Marshall, resumiendo el pensamiento de los economistas clásicos, decía que el dinero era el velo que cubría la realidad. Hoy el velo se ha convertido en la realidad misma. La economía se ha financiarizado. El valor de los activos financieros es al menos cuatro veces mayor que el PIB mundial, y las transacciones monetarias apoyadas en las nuevas tecnologías son, según los expertos, cien veces superiores a las transacciones del comercio de bienes “reales”.

Los mecanismos por los cuales se crea en la práctica dinero se han multiplicado exponencialmente y, lo que es más grave, se han privatizado. Bajo el cielo protector de la mano invisible, cada dólar de hipoteca subprime puede leerse que ha generado hasta 64 más en el mercado financiero de derivados. Menuda pandemia, ¿la gripe F?

En la práctica, los Estados están perdiendo los derechos de señoreaje que le reservaban el control de la moneda. La digitalización del dinero ha multiplicado su velocidad de circulación, potenciando, como se enseña en las escuelas de Economía, los efectos de la masa monetaria. Esta alianza de las finanzas con las nuevas tecnologías se ha producido cuando el pacto keynesiano de posguerra había sido enterrado, y la ideología imperialmente dominante era el laissez faire. La libertad total de mercado y la proliferación del bit han hipertrofiado la acción de lo financiero y, lo más decisivo, están sometiendo las demás esferas de la economía a la lógica cortoplacista, y más, del capitalismo financiero. Hoy las finanzas, estas finanzas, son el factor que manda y decide sobre la economía real. Milton Friedman sonreirá en su tumba.

Desde los ochenta para acá todas las crisis económicas han sido financieras en su origen: sureste asiático, tequilazo mexicano, punto.com, y ahora, hipotecas americanas. Parece que la Administración Obama toma cartas en el asunto y se apresta a corregir desaguisados que se incubaroncuando Reagan desmontó leyes que nacieron en los años treinta y cuarenta para evitar otro crack del 29. Son estas liberalizaciones las que han permitido la existencia de mercados y entidades financieras al margen de todo control. Lo que depende de una convención social, como lo es el dinero, exige pacto social y control público. Un control que, en este caso, o es global o no es. ¿Se ha hecho mucho? ¿Dónde está el nuevo Bretton Woods?

Dos. Las consecuencias de las turbulencias financieras afectan ciertamente a los ricos, pero quien más paga los platos rotos es la economía real, y con ella clases medias y pobres. La tremenda expansión financiera de los últimos años ha sido, esta vez sí, el velo que ha camuflado una pésima distribución de la renta. Mientras los salarios reales caían, los créditos se multiplicaban. La crisis de subconsumo latente, desde que Reagan y Thatcher decretaran la muerte del pacto keynesiano para que el sistema funcionara, se ha venido amortiguando con sucesivos incrementos del crédito.

Ya que usted no puede comprar porque no gana para ello, no se preocupe nosotros le prestamos. En Estados Unidos la tasa de ahorro es cero; no existe. En las últimas crisis la respuesta de la Reserva Federal siempre ha sido la misma: bajada de tipos de interés y expansión del crédito. ¿Y el ahorro? El ahorro, ya lo ponen China y otros, que para eso el dólar es moneda de reserva. El problema afecta a las familias pero también a las economías nacionales, que como ha hecho España, se endeudan fuertemente en el exterior, encubriendo, en nuestro caso, la endeblez de su oferta.

En el crack del 29 los estudiosos señalan como primera causa una pésima distribución de la renta. Hoy estamos en lo mismo. En plena depresión de los años treinta, Keynes demostró que la sacrosanta ley de Say, según la cual toda oferta genera su propia demanda, no era verdad en términos macroeconómicos. Entregado a la mano invisible, el capitalismo de mercado genera más oferta que demanda, como el comunismo hacía lo contrario según atestiguaron durante años las colas para comprar cualquier cosa en los Países del Este.

Frente a esta realidad la solución crediticia no deja de ser una adormidera. En términos políticos, lo problemático es que la distribución de la renta, o se hace vía salarios, pagando el único factor que la mayoría de la gente tiene que es su trabajo, o se hace vía impuestos, detrayendo de donde hay para llevar a donde no hay. Ambas cosas resultan harto difíciles en las sociedades posmodernas de nuestros días, en las que los avances tecnológicos y las ganancias de productividad han fracturado y transformado gran parte del trabajo por un lado, y por otro, el consumo, convertido en el modo central de vida, hace odiosa cualquier detracción de renta vía impuestos directos. Y, sin embargo, en la base de las pirámides financieras que alimentan las burbujas especulativas siempre hay una desigual distribución de la renta.

El tercer asunto estructural está al acecho de que la recuperación se inicie. Es el consumo de materias primas. Si la vuelta a la normalidad pasa por la ocupación plena de los factores productivos, el insumo de materias primas volverá a dispararse, porque esta vez, en el tren de la recuperación, iremos muchos más. La globalización ha traído muchas cosas positivas. Unas de ellas es que todo el planeta, salvo quizá el África subsahariana, ha cogido el tren del desarrollo. Esto pone sobre la mesa problemas que no estaban presentes cuando se salió de la Gran Depresión.

Schumpeter nos dijo que la esencia del capitalismo es la “destrucción creadora”. Lo comparto. Eso significa mucho avance, pero mucho despilfarro. La cantidad de consumos inútiles en el mundo rico no tienen límites. Desde ellos, no es lícito, ni posible, negar a los pobres que progresen en cosas bastante más necesarias. Las externalidades del despilfarro no las incorpora el mercado, y si lo hace, lo hace tarde y mal. Es el tipo de problemas que sólo puede resolver la política, y además globalmente. La recuperación puede hacer que el barril de petróleo o el kilo de arroz vuelvan a ponerse por las nubes. ¿No podríamos consumir más ideas y menos cosas?

Para acabar un recuerdo histórico: En 1937 todo apuntaba a una salida de la Gran Depresión. Desde 1933 en adelante se habían tomado medidas correctas, pero se habían obviado las más estructurales. Vino la recaída. Las medidas más importantes acabaron adoptándose a partir de 1944. Sin fatalismos agoreros, convendría no repetir la historia. Económica me refiero.

Justo Zambrana Pineda es sots-secretari del Ministeri de l’Interior. Ha publicat El ciudadano conforme (Taurus) i La política en el laberinto (Tusquets).


El PP intenta crear un espai d’impunitat

Dimarts 25 Agost 2009

Avui Manuel Rico escriu un interessant article al diari Público que trobareu transcrit a continuació.

El PP intenta crear un espacio de impunidad

Si lo que oculta la teoría de la persecución del PP no fuese tan grave, podría hacerse alguna broma sobre el papel que la política ha reservado al pobre Mariano. No resulta difícil imaginarlo como un nuevo Leonard Zelig, aquel personaje de Woody Allen que tenía la capacidad camaleónica de adaptarse a su interlocutor: si estaba con rabinos, rápidamente le crecía barba y hablaba hebreo; si se reunía con una psiquiatra, disertaba con autoridad sobre las teorías freudianas… De igual forma, el pobre Mariano parece carecer de toda personalidad: después de conversar con Acebes y Pedro J. se pone a buscar alocadamente agujeros negros del 11-M; tras escuchar a Arriola se transforma en el hombre moderado que va a centrar finalmente a la derecha cavernícola; una charla playera con Cospedal lo convierte en agitador antisistema con síndrome de persecución.

Pero la campaña del PP no es para tomársela a broma porque lo que oculta es un poderoso ataque contra las instituciones democráticas. Lo que el PP intenta es crear un espacio de impunidad para sus dirigentes, de forma que no tengan castigo penal actuaciones que, si las cometiese cualquier otro ciudadano, serían delictivas. Ese derecho penal de autor para los militantes del PP impediría sentarlos en el banquillo por cohecho, les permitiría calumniar alegremente al adversario e incluso les eximiría de la obligación de denunciar ante los jueces las pruebas de presuntos delitos.

La creación de ese espacio de impunidad es el fin último del PP, un objetivo suficientemente ambicioso como para no ahorrar en medios, y quizá por eso sus dirigentes amenazan y tratan de amedrentar a los jueces, fiscales, policías y periodistas que se cruzan en su camino.


Crispar per a distreure

Dilluns 24 Agost 2009

Avui Rosa Paz escriu a Público el magnífic article que trobareu transcrit a continuació.

Crispar para distraer, esa es la cuestión

Envuelto en la estrategia de la crispación que el PP maneja con tanta maestría, Mariano Rajoy sigue a lo suyo. O lo que es igual, insiste en escurrir el bulto de las imputaciones que pesan sobre algunos insignes dirigentes de su partido y en acusar al Gobierno de todos los males, especialmente de aquellos que se ciernen sobre sus expectativas de futuro.

Así que, o bien porque se siente atrapado en la gratitud por el apoyo que le dan algunos de sus barones o bien por ese desprecio que viene mostrando a la actuación de la Justicia, lo cierto es que ayer, cuando aún faltan casi dos años para las elecciones municipales y autonómicas, el líder del PP aseguró que Francisco Camps y Rita Barberá repetirán como candidatos en Valencia. No parece que hiciera falta que se adelantara tanto, sobre todo cuando están pendientes asuntos como el recurso de la Fiscalía ante el Tribunal Supremo contra el auto del Tribunal de Justicia valenciano que archivó la causa de Camps.

Esta huida hacia delante, acompañada de las acusaciones -sin pruebas y sin denuncias firmes ante el juez- de que el Gobierno espía, persigue y humilla al PP y a sus dirigentes, le permiten ocultar tras una cortina de ruido y confusión los escándalos investigados en los juzgados a día de hoy. Porque, frente a los políticos del PP disparando en batería contra los socialistas y las declaraciones de defensa de éstos, ¿quién se acuerda del senador Bárcenas? No ha pasado ni un mes. Bárcenas dimitió como tesorero del PP el 29 de julio, un día antes de que el Supremo solicitara al Senado el suplicatorio que permitirá seguir investigando su relación con la trama Gürtel. No hay duda, al PP desviar la atención le da resultado.


La dura reflexió d’Antoni Puigverd

Diumenge 23 Agost 2009

¿Política de patatas bravas?

ANTONI PUIGVERD

LA VANGUARDIA, 18.08.09

Partidarios de la soflama catalana y del gesto trágico se apresuran a convocar una manifestación contra la previsible sentencia del Estatut. Ante la posibilidad de que una nueva etapa de excitación nos conduzca otra vez al callejón sin salida o a la melancolía, quisiera recomendar a los organizadores del evento la lectura del dietario que escribió Amadeu Hurtado: Abans del Sis d´octubre (Quaderns Crema). Abogado serio, meticuloso y responsable, Hurtado era un patriota que no confundía el razonamiento político con la repetición de argumentos sesgados que sólo convencen a los convencidos. A los antípodas de los que confunden política con opereta y se dejan arrastrar por la ebriedad sentimental, Hurtado estudiaba los temas con rigor, negociaba de manera impoluta y discreta con los poderes del Estado y aprovechaba cualquier oportunidad para evitar que la política, en lugar de arreglar las cosas, las complicara. No lo consiguió. Sus ejemplares desvelos como negociador del Govern de Companys con el Gobierno republicano de Samper fueron despreciados. Companys escogió el tremendismo. Y Catalunya se encaminó hacia la tontísima aventura del 6 d’octubre de 1934, fecha que debería de haber vacunado al catalanismo contra sus regulares pulsiones de visceralidad. Una visceralidad que a veces ha resultado inocua y otras desastrosa, pero que nunca ha dado rendimiento positivo. Nunca.

La aventura del Estatut tiene muchas lecturas. Está fuera de duda que en el resto de España se respondió con agresividad y antipatía separadoras a una propuesta que – razonable o disparatada-fue planteada de manera impecablemente democrática. Pero también está fuera de duda que el nuevo Estatut no respondía a una demanda de la sociedad. Con la llegada del tripartito, los partidos catalanes perdieron el sentido de la realidad compitiendo al alza en una subasta catalanófila para conquistar el vacío de hegemonía producido por la jubilación de Pujol. Ni existía demanda, ni se contaba con la fuerza social necesaria para conquistar lo que se pretendía. Y es que la pretensión era, por otra parte, extravagante: la cuadratura del círculo entre la visión federalizante del PSC (“Unir mejor España en la diversidad”) y la visión independentista: la “plataforma de despegue hacia la independencia” de que habló Carod. El error fue de todos, también de CiU. Y a todos corresponde corregirlo. Catalunya necesita un horizonte plausible y tranquilo que suscite gran unidad social. Y la única propuesta que puede contribuir a sumar energías es la recuperación del liderazgo económico catalán.

Todo lo que no sea trabajar en esta dirección será más que irresponsable: será desvergonzado. Pretender que, en plena crisis, el pueblo catalán solucione a las bravas el embrollo creado por los partidos es, además de ilusorio, cínico.


Articles imprescindibles

Dimecres 5 Agost 2009

El cert és que no actualitzar el diari al llarg d’unes setmanes em produeix una espècie de síndrome d’abstinència gairebé insuportable. Però avui un article de Rosa Paz m’ha convençut que valia la pena ressenyar-lo. El trobareu transcrit al final d’aquestes línies. També us recomano la lectura de tres articles sobre el nou sistema de finançament: el d’Antoni Soy, que explica les bondats del nou model, el de Núria Bosch que recorda el camí que encara hem de fer per acostar-nos als Estats federals, i el d’Enoch Albertí que posa en relació l’acord del finançament amb la futura sentència del Tribunal Constitucional sobre els recursos presentats contra l’Estatut i que conté alguns arguments que caldrà retenir.

La corrupción y la mentira son el verdadero riesgo

ROSA PAZ

PÚBLICO, 5.08.09

Dice María Dolores de Cospedal, que con el Gobierno de zapatero “peligra la democracia en España”. Ni más ni menos. Y todo porque la Fiscalía se dispone a recurrir el auto por el que el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) archiva la causa contra el Presidente Francisco Camps por los trajes que le regaló su amigo, el representante valenciano de la trama Gürtel. Por lo que se ve, la número dos del PP cree que la democracia peligra cuando actúa el Estado de Derecho y no cuando un cargo público recibe regalos de personajes que se enriquecen al calor de las administraciones o miente a los ciudadanos.

La propia sala del TSJCV que le exculpa certifica que esos trajes fueron una dádiva que, a juicio de dos de los tres componentes del tribunal, no constituye delito. Es decir, archiva la causa pero dejan en evidencia que Camps mintió al juez, al Parlamento de la comunidad que preside, a los medios de comunicación y, en definitiva, a los ciudadanos. Aquí la mentira también suele salir gratis pero no parece una práctica muy democrática. Además, si recibir regalos de un amigo del alma no era delito ni poco ético ¿por qué juró Camps que los había pagado con su dinero?

Sin ánimo de aguarle la fiesta al PP, recordarle que mentira y corrupción sí son peligros para la democracia. Y que, por cierto, más allá de lo que diga en su día el Supremo sobre Camps, el Alto Tribunal ya ha pedido el suplicatorio para imputar al senador Bárcenas, hasta hace una semana intocable tesorero del partido.


Cardús l’encerta

Dimecres 1 Abril 2009

Salvador Cardús va publicar ahir dimecres un magistral article a La Vanguardia. Recomanat especialment per a polítics, periodistes, opinadors, analistes i ciutadans i ciutadanes interessats en la política del nostre país. El trobareu transcrit a continuació:

POLÍTICA ESTRESADA

Salvador Cardús i Ros

La Vanguardia, 1.04.09

Creo que existe una percepción de la realidad política catalana extremadamente estresada. Tenemos una visión exagerada de la inestabilidad del Gobierno y una interpretación muy alterada sobre el papel de la oposición o la vida interna de los partidos. Creemos ver tormentas donde a menudo se han removido las olas voluntariamente. Y anunciamos montañas rusas al menor movimiento. Quizás, todo ello, para realzar un paisaje político más bien plano y aburrido. Estresamos la política, posiblemente, porque no pasa nada que sea verdaderamente relevante. De momento.

Las claves de esta situación están en el actual relato público sobre la política catalana difundido a través de los medios de comunicación, y de los que se suele olvidar su naturaleza. Recordémosla. Es sabido que la realidad de la vida cotidiana es fundamentalmente prosaica, rutinaria, repetitiva, a menudo aburrida y abrumadoramente extensa. Sólo lo excepcional, lo que altera el curso previsible de las cosas, lo que no era estrictamente predecible y acaba pasando, puede llegar a tener categoría de noticia y así merecer ser relatado. En consecuencia, ni un periódico, y aun menos un informativo de radio o de televisión, reflejan – ni se lo pueden proponer de manera razonable-la normalidad en toda su extensión. Los medios de comunicación ni atienden al mundo particular que creemos conocer – subjetivo y parcial-,ni dan cuenta de la realidad de manera completa y contextualizada, si es que ello estuviera al alcance de alguien.

A pesar de la evidencia de lo afirmado, parece que seguimos sin tenerlo en cuenta a la hora de conformar la representación del mundo en el que vivimos. Lo cierto es que a menudo se acaba pensando que la realidad es la mera suma de las noticias conocidas, de manera que no es raro que acabemos alarmados y tengamos la convicción de que el mundo es verdaderamente monstruoso. La culpa no es de los medios de comunicación, claro está, aunque siempre se pueda discutir su criterio de elección sobre lo que es extraordinario o noticiable. Es la lectura, la escucha o la mirada simple y torpe de los medios de comunicación la que crea enormes confusiones en nuestra percepción de la realidad, y en particular, de la política.

Menos justificación tiene que este tipo de error lo cometa un organismo como el Consell de l´Audiovisual de Catalunya (CAC) cuando a raíz de un estudio reciente dice constatar en tono crítico que los informativos televisivos menoscaban la presencia real de la mujer en la sociedad. En primer lugar, cuando aparecen menos mujeres que hombres entre los políticos televisados – sólo un 23% de mujeres y un 15% en tiempo de intervención según el CAC-,no hay que comparar la cifra con la cantidad de políticos mujeres, sino con la posición o la posibilidad de estas para crear noticias, es decir, situaciones políticas excepcionales. Montserrat Comas, la consejera y autora del estudio, debería saberlo. Faltaría más que se tuviera que dar, por ejemplo, igual tiempo televisivo a cada miembro del Parlament de Catalunya, con el argumento de que aquella es la realidad real, sabiendo que la mayoría de diputados está incapacitada – no por razones personales, sino por la lógica interna de los partidos-para tener alguna iniciativa política propia so pena de causar baja en la lista electoral a la primera ocasión. De manera que el desajuste entre la “realidad plana”, por decirlo de alguna manera, y la “realidad noticiable”, no tiene nada que ver con “razones culturales”, como dice el CAC, sino con la lógica política y con la mediática. En segundo lugar, quejarse de que estos desajustes “afectan la percepción de la realidad”, lo menos que se puede decir es que resulta de una gran ingenuidad. Sí: los medios de comunicación construyen una particular y sesgada percepción de la realidad, tal como también lo hacen nuestros sentimientos, nuestros intereses, nuestros amigos o, por cierto, nuestra condición de género.

Decía al principio que las noticias recogen hechos excepcionales y por lo tanto que no tienen por qué construir un retablo completo acerca de la realidad, tampoco en el caso de la política. En otros campos, la propia experiencia ofrece puntos de contraste con los que dan los medios de comunicación. Pero de la política, en general, sólo conocemos lo publicado. Y esto significa que su cara pública está construida solo sobre lo excepcional, lo inesperado, la alteración del orden. Así, para bien y para mal, un político que presuma de hechos sin palabras, poco amante de los gestos grandilocuentes y que además se sienta incómodo ante los flashes será, por definición, un político invisible. Y ello se producirá aunque trabaje tenazmente y con eficacia. Y sea hombre o mujer.

Es el conjunto de estas circunstancias, pues, la que produce un triple efecto sobre la política. Primero, los políticos se sienten obligados a sobreactuar para conseguir una buena cuota de aparición pública. Después, los periodistas sólo están atentos a los gestos – y si no, intentan provocarlos-que puedan ser exagerados para convertirlos en noticia. Luego, los comentaristas políticos solemos caer en la tentación de tremendizar lo acontecido. Y, finalmente, los ciudadanos, sin otras referencias sobre la acción política corriente, acaban creyendo que la política es sólo lo que se ve: una jaula de grillos. Ahí está la principal causa del desapego político. El problema va a llegar cuando existan verdaderas razones para el drama y nos coja inmunizados.